Chris Hedges, The Chris Hedges Report, 2 julio 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Chris Hedges es un escritor y periodista independiente que trabajó durante casi dos décadas como corresponsal extranjero para The New York Times, la National Public Radio y otros medios en Latinoamérica, Oriente Medio y los Balcanes. Formó parte del equipo de reporteros de The New York Times que ganó un Premio Pulitzer por su cobertura del terrorismo global. Hedges es miembro del Nation Institute y autor de numerosos libros, entre ellos War is a Force That Gives Us Meaning.
(Esta entrevista está también disponible en plataformas de podcast y Rumble)
Transcripción de la entrevista:
Chris Hedges: El periodista alemán Hüseyin Doğru ha sido objeto de sanciones draconianas a causa de sus reportajes sobre el genocidio en Gaza. Desde mayo de 2025, tiene prohibido salir de Alemania o volver a entrar en el país si de alguna manera lograra salir. Se le ha obligado a entregar su documento de identidad. Se le ha congelado su cuenta bancaria. Tiene prohibido trabajar, aunque se le conceden 506 euros al mes para sobrevivir. El Bundestag alemán aprobó una ley dirigida contra cualquiera que, directa o indirectamente, proporcione dinero u otros recursos a una persona incluida en la lista de sanciones. Las infracciones se castigan con hasta cinco años de prisión. Y, dado que estas sanciones se definen como una medida administrativa dentro de la burocracia de la UE, no puede recurrir ante un tribunal alemán.
Esta imposición de «muerte civil» es una táctica habitual utilizada para paralizar y silenciar a los disidentes, y ya se empleó contra Paul Robeson y Julian Assange. H quedado constancia de que Francesca Albanese, la relatora especial de la ONU para Palestina, y los dos jueces de la Corte Penal Internacional —que dictaron órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Galant—, también han quedado excluidos del sistema financiero mundial. Dogru fundó Red Dot Media a principios de 2023, un portal de vídeos de izquierdas en lengua inglesa centrado en el genocidio de Gaza y el movimiento de solidaridad con Palestina en Alemania. En lo que quizá sea uno de los giros más extraños de esta historia, la Unión Europea acusa a sus reportajes de apoyar «acciones del Gobierno de la Federación de Rusia que socavan o amenazan la estabilidad y la seguridad de la Unión». Piénsenlo. Resulta que informar sobre el genocidio en Gaza socava el esfuerzo bélico contra Rusia. El nombre de Doğru fue incluido en el 17º paquete de sanciones de la UE contra Rusia. Ningún periódico ni cadena de televisión de gran tirada en Alemania ha informado sobre su caso.
Dogru cree que este silencio se debe a que los periodistas y los medios de comunicación temen ser también sancionados. Se han aplicado asimismo sanciones a Thomas Röper y Alina Lipp, periodistas alemanes afincados en Rusia, y a Nathalie Yamb, una activista suiza de origen camerunés conocida por su oposición a la influencia francesa en África Occidental, junto con Jacques Baud, un excoronel del ejército suizo cuyos reportajes sobre la debacle en Ucrania han indignado a los Estados europeos y de la OTAN.
Me acompaña Hüseyin Doğru para hablar sobre su «muerte civil» y lo que esto significa para el periodismo, especialmente para aquellos periodistas que informan sobre el genocidio. Retrocedamos hasta el inicio del genocidio, poco después del 7 de octubre. ¿Podrías describir el tipo de noticias que informabas y publicabas en tu portal?
Hüseyin Doğru: Hola, Chris, gracias por invitarme. Bueno, como has mencionado, en 2023 fundamos Red Media. Yo fui su fundador, y nuestra visión es la de un medio de comunicación socialista antiimperialista que intenta dar visibilidad a las luchas de los pueblos de todo el mundo, especialmente las del Sur Global contra el imperialismo y la explotación occidentales. Así pues, hasta el 7 de octubre nos centramos a nivel internacional en las luchas de América Latina, Asia y Europa, pero también en las del continente africano y Oriente Medio. A partir del 7 de octubre, nuestro enfoque no fue exclusivo, pero sí principal, en Oriente Medio y Palestina, y en los crímenes de guerra que se fueron revelando poco a poco al principio y que más tarde se convirtieron en un genocidio. Así pues, nos centramos en gran medida en eso y en las protestas propalestinas contra el genocidio en todo el mundo, tanto en Europa como en Estados Unidos, así como en Oriente Medio. Ese fue nuestro enfoque principal.
Al mismo tiempo, también conseguimos realizar un par de documentales desde Palestina, así como desde el continente africano, que se centran y ponen de relieve la explotación, que destacan los crímenes de guerra y que también dan voz a las historias humanas de personas que, como mencioné al principio, luchan contra estas injusticias a su manera. Con el tiempo, también intentamos dialogar con los actores políticos de Oriente Medio que forman parte de esta guerra, especialmente con los grupos del Eje de la Resistencia, como los grupos de resistencia palestinos, los hutíes, Ansar Allah y Hizbolá, para ofrecer una perspectiva diferente sobre los acontecimientos que se están desarrollando y también para intentar romper esa cobertura informativa sesgada sobre el genocidio, que sigue predominando aquí en Europa, principalmente desde la perspectiva de la entidad sionista en Oriente Medio. Y queríamos romper un poco con eso porque pensábamos, y entendíamos, que estas personas que se oponen a la resistencia en Palestina lo hacen, en parte, porque no conocen su versión de los hechos ni el contexto histórico de los mismos. Y ese era nuestro objetivo.
Chris Hedges: ¿Y cuándo tuviste la primera indicación de que te estabas metiendo en problemas graves? ¿No entrevistaste a Nasrallah, el líder de Hizbolá, y a algunas otras figuras? ¿Crees que fue por eso? Quiero decir, ¿cuándo intuiste por primera vez que te encontrabas en un aprieto bastante grave?
Hüseyin Doğru: Eso fue antes de las sanciones. Lo que ocurrió es que, con el 7 de octubre y nuestra cobertura única a nivel internacional, ganamos muchos seguidores y muchos espectadores. Creo que, desde enero de 2024 hasta mediados de septiembre de 2024, tuvimos casi 500 millones de visualizaciones, lo cual fue una cifra enorme.
Chris Hedges: ¡Guau!
Hüseyin Doğru: Sí. Y creo que eso desencadenó algo, porque conseguimos romper esa imagen y esa visión que se tiene de los países occidentales en cuanto a su complicidad en el genocidio, pero también en cuanto a la represión contra el activismo propalestino, porque, sobre todo en Alemania, vimos eso —quizá tú también pudiste seguirlo— y la mayoría de la gente olvida cómo fue la represión en las calles aquí en Alemania después del 7 de octubre. La gente fue apaleada, hubo huesos rotos.
En Berlín incluso estuvo prohibido hablar árabe durante un tiempo; creo que también hablar en hebreo para los judíos antisionistas; obviamente, estaba prohibido hablar incluso hebreo. Así que la represión fue dura. Y con nuestra cobertura, esa cobertura única que intentamos ofrecer aquí, también desde Oriente Medio, con estas entrevistas y análisis, llamamos la atención de los medios de comunicación dominantes aquí en Alemania, que empezaron directamente a escribir artículos sobre quién estaba difundiendo esos vídeos de odio contra los judíos, quién apoyaba a los simpatizantes de los terroristas aquí en Alemania y también en Europa. Y entonces empezaron a investigar sobre nosotros y descubrieron en algún momento que yo, el fundador de Red Media, había trabajado en el pasado para Redfish, que estaba financiada por Ruptly, vinculada a RT en aquella época. Y pusieron en marcha esa propaganda de que Hüseyin Doğru había trabajado en Redfish y ahora dirigía Red Media, por lo que debía de ser lo mismo. Y algunos periodistas concretos de la derecha prosionista empezaron a crear una teoría de la conspiración del «triángulo comunista del Kremlin y antisemita del Kremlin», según la cual nosotros estaríamos detrás de todo esto. Y esa desinformación y esa campaña en nuestra contra por parte de los principales medios alemanes culminó, creo que fue el 14 o el 16 de septiembre de 2024, cuando Anthony Blinken —por entonces, por así decirlo, la segunda persona más poderosa del mundo— ofrecía una rueda de prensa en el Reino Unido, si no recuerdo mal, y fue entonces cuando nos mencionó por primera vez y dijo: «Según los periódicos alemanes, Red Media es una operación encubierta de desinformación rusa». Pero los periódicos alemanes nunca dijeron que fuera así. Siempre dijeron que podría ser así. Así que, al principio, se trataba de una suposición. Y luego Blinken habló de ello. La cuestión es también cómo acabó la cobertura de los periódicos alemanes en su escritorio, ya que estos no tienen realmente relevancia a nivel internacional. Y luego, lo que hicieron los periódicos alemanes fue, en primer lugar, lanzar una acusación por su parte. Blinken habló y, a partir de esa acusación, convirtieron una suposición en un hecho. Dijeron: «Red Media es rusa porque Blinken lo ha dicho». Pero lo que nunca dijeron es que Blinken se refería a vuestros artículos, en los que nunca decís que sea así. Decís que existe la sospecha de que pudiera serlo.
Por tanto, después de que Blinken hablara de nosotros públicamente —creo que también hubo otro medio, o varios, que lo mencionaron—, nos dimos cuenta de que la situación se estaba poniendo bastante seria, de que toda la campaña contra Red Media por parte de los principales medios alemanes había acabado en su escritorio y él estaba hablando públicamente. Y anticipamos que algo iba a pasar, que vendría la represión, quizá redadas en los pisos o el bloqueo de las cuentas en las redes sociales, lo cual no sucedió. Pero en algún momento del año siguiente, 2025, el 20 de mayo, fuimos sancionados por la Unión Europea.
Chris Hedges: ¿Se sancionó a toda la organización mediática?
Hüseyin Doğru: A mí y a mi organización mediática, Red Media. A los dos. Me refiero a mí, como fundador: me sancionaron porque me acusaron de difundir información falsa, desinformación y propaganda terrorista a través de mi medio de comunicación, Red Media, y esa fue la razón por la que nos incluyeron en la lista de sanciones.
Chris Hedges: Entonces, ¿eso supuso, en esencia, el cierre de tu medio de comunicación?
Hüseyin Doğru: No, lo que ocurrió antes, y creo que ahí radica la ironía —bueno, no la ironía, sino algo que da miedo desde un punto de vista técnico—. Como sabíamos que se avecinaba algo por parte del Gobierno alemán y de los gobiernos europeos, y vimos lo que pasó tras el inicio de la guerra en Ucrania —que en Alemania se prohibió todo y la gente perdió sus puestos de trabajo—, también después del 7 de octubre muchos académicos y periodistas fueron atacados públicamente por los periódicos; incluso periodistas alemanes llamaron a sus empleados y les dijeron: «¿Sabes que están participando en una manifestación a favor de Palestina?». Por eso, la gente perdió sus trabajos aquí. Y no estamos hablando sólo de un trabajador social. Estamos hablando de profesores universitarios. Estamos hablando de periodistas. Estamos hablando de médicos, abogados, de todo el mundo. Así que nos dimos cuenta de que las cosas iban por mal camino. Por ello decidimos —creo que fue una o dos semanas antes de las sanciones— cerrar Red Media, y eso fue antes de las sanciones, sin que supiéramos siquiera que se iban a imponer sanciones, porque también recibimos amenazas, amenazas contra nuestros compañeros, que fueron intimidados, y hubo una campaña en las redes sociales contra algunas personas; entonces decidimos que no valía la pena correr el riesgo, sobre todo teniendo en cuenta que yo, personalmente, me encontraba parcialmente en Alemania, mientras que otras personas estaban en Europa o en otros países. Y esa fue la razón por la que cerramos Red Media. Lo anunciamos públicamente. Y luego la Unión Europea, creo que una o dos semanas después, nos impuso sanciones a mí y a Red Media, a pesar de que Red Media ya no existía. Eso es lo curioso o lo aterrador, incluso el hecho de que vengan a por ti, aunque ni siquiera hayas hecho lo que te acusan de haber hecho. Sí, eso ocurrió entonces, el 20 de mayo.
Chris Hedges: Antes de entrar en tus sanciones y en cómo han afectado a tu vida personal y profesional, explícanos por qué Alemania es una defensora tan ferviente del Estado sionista, de un régimen de apartheid, del genocidio. Desde la distancia, está claro que no es porque el antirracismo corra por las venas de los alemanes.
Hüseyin Doğru: No, claro que no. Porque si nos fijamos en las estadísticas, si nos fijamos en lo que dice el canciller alemán desde hace uno o dos años, se trata de comentarios bastante racistas contra los migrantes, expresados públicamente. Así pues, existe este rumor, y eso es lo que los políticos alemanes repiten constantemente: que tienen una responsabilidad histórica hacia el pueblo judío y el Estado de Israel por lo que hicieron. Y tienen ese bonito eslogan: «Nunca más es ahora». Pero no creo que Alemania esté apoyando a la entidad sionista por esa responsabilidad histórica hacia el pueblo judío, porque si realmente tuvieran esa responsabilidad histórica por los crímenes que cometieron, mostrarían la misma responsabilidad histórica y el mismo apoyo hacia el pueblo de Namibia, al que masacraron en su día y al que, aún hoy, se niegan a pagar indemnizaciones. Mostrarían el mismo apoyo hacia el pueblo de Creta, que la Alemania fascista invadió y masacró. Y hasta hoy se niegan a pagar indemnizaciones o incluso a prestarles apoyo. Lo curioso de todo esto es que, incluso en Creta, el Gobierno alemán sigue financiando hasta hoy un memorial o una zona donde están enterrados antiguos soldados nazis, y sigue pagando, hasta hoy con los impuestos alemanes, las tumbas de los fascistas y la zona donde están enterrados. Quiero decir, esto no es responsabilidad histórica.
Creo que lo que debemos comprender es, en general, en qué contexto político y económico se produce el apoyo a Israel o el apoyo al genocidio. La economía alemana está en declive. Eso es un hecho. Alemania se ha quedado atrás en la actualización tecnológica de su economía y de su industria. Se ha perdido por completo los avances en inteligencia artificial. El corazón de su industria, que es la fabricación de automóviles, se está derrumbando. Están perdiendo terreno frente a EE. UU. Están perdiendo terreno frente a los chinos. Creo que, en ese contexto, Alemania está tratando de encontrar su propio lugar en un mundo cambiante, en el mundo multipolar en el que vivimos, y el imperialismo alemán está tratando de ser la fuerza líder también en Europa. Creo que esa es también la razón por la que están presionando con tanta fuerza en lo que respecta a Ucrania. Y por eso están también presionando en Oriente Medio, porque si nos fijamos en quién se beneficia en Alemania del genocidio en Palestina, es el complejo militar-industrial alemán, es Rheinmetall. Alemania sigue vendiendo armas allí. Alemania vendió armas a Arabia Saudí. Alemania vendió armas a Turquía, que se utilizaron contra los kurdos en Oriente Medio, en Siria. Y ahora está ocurriendo lo mismo con Palestina.
Y la otra cuestión es, creo, que Alemania está intentando sobrevivir política y económicamente. Me refiero a que también habrás oído lo que dijo von der Leyen hace un par de meses, creo, cuando afirmó que la industria automovilística debería reorganizarse para que pudiera participar en la producción de tanques o armas. Y eso es exactamente lo que quieren aquí también. Creo que es Volkswagen quien ahora está pensando también en producir para el complejo militar-industrial. Y Alemania está desempeñando un papel crucial en ese sentido para rediseñar Europa desde el punto de vista militar, para destinar más dinero a la militarización. Ahora quieren invertir 500.000 millones de euros en los próximos años. También se está produciendo una militarización de la sociedad, y creo que todo esto forma parte de ello. E incluso para ellos y para su tecnología, Gaza y el genocidio también suponen una buena oportunidad para probar sus armas y luego, más adelante —espero que no—, utilizarlas contra Rusia u otros lugares del mundo, porque el imperialismo alemán está resurgiendo. Y quieren ser la potencia dominante en Europa. Y creo que están intentando encontrar su lugar en el mundo. Y sabemos cómo acabó la última vez que el imperialismo alemán se militarizó y se expandió por el mundo.
Chris Hedges: Así que te han sancionado. ¿Cuándo y cómo te enteraste de que te habían sancionado? Y supongo que te cortaron el acceso de inmediato. No podías ir al cajero automático a sacar dinero ni nada.
Hüseyin Doğru: Me sancionaron el 20 de mayo de 2025. Esto es muy importante: cuando te sancionan, no te lo comunican. Nadie te lo dice. Nadie te avisa ni con antelación ni el mismo día en que te sancionan. Depende de ti descubrir que te han sancionado. Esa es la primera parte problemática, porque una vez que te sancionan, hasta que te enteras de que te han sancionado, podrías eludir las sanciones. Eso es un delito. Por eso, en Alemania, creo que ahora, te pueden caer hasta cinco o diez años y cincuenta mil euros. De cinco a diez años de cárcel, creo. No me pidas que te dé la cifra exacta.
¿Y cómo nos enteramos de eso? El día que me sancionaron, mi mujer —que por entonces estaba embarazada— y yo fuimos a la farmacia a comprarle unos medicamentos, y sus tarjetas no funcionaban. Ni las de crédito, ni nada. Entonces pensamos: «Quizá sea un fallo técnico», y probé con mi tarjeta. Tampoco funcionó. Llamamos al banco y nos dijeron: «No podemos decíroslo. Por favor, enviadnos un correo electrónico y una carta». Más tarde, ese mismo día, cuando estábamos en casa —como somos periodistas, estábamos al tanto de las noticias—, vimos el nuevo paquete de sanciones rusas y ahí, en esa lista, encontré mi nombre.
Pero había algo extraño, porque soy ciudadano alemán, sólo ciudadano alemán, sin doble nacionalidad. Y ahí estaba mi nombre, mi fecha de nacimiento, pero ponía «ciudadano turco», nacido incluso en Turquía, con una dirección diferente, que no es mi dirección. Así que sentimos curiosidad, lo investigamos, lo leímos, y ponía: «Hüseyin Doğru, AFA Media, Red Media», y dijimos: «Sí, debo de ser yo. Pero ¿por qué hay un error así?». Entonces llamamos al abogado. Los abogados preguntaron al Consejo de la UE qué estaba pasando y por qué ocurría esto. Porque cuando descubrimos que estaba sancionado, leímos la justificación de la sanción, y eso también es, creo, bastante peligroso y muestra hacia dónde se dirige Europa en general. Decía: «Sancionado en virtud de la 17ª ronda de sanciones contra Rusia debido a vínculos financieros y personales muy estrechos con los operadores de propaganda del Estado ruso». Y luego intentaron explicar por qué era así, y dieron —ese artículo sigue disponible en Internet— tres razones: La primera era que había entrevistado a grupos de resistencia palestinos, lo que para ellos equivale a difundir propaganda terrorista. La segunda razón fue que informé sobre una ocupación universitaria aquí en Berlín, en la Universidad Humboldt —que, por cierto, era la universidad de Karl Marx—, que fue ocupada por activistas propalestinos. Y yo estuve allí. Me invitaron. Nos informaron con antelación, e informé desde allí, y dijeron que había dado a los antisemitas una plataforma para difundir símbolos terroristas. Creo que se refieren al triángulo, el triángulo rojo, que ahora está prohibido en Alemania; de hecho, creo que la sandía, que es similar, tampoco está permitida ya en Alemania. Y la tercera razón fue que cubrí protestas, manifestaciones y manifestaciones violentas en Alemania y en Europa; por lo tanto, al parecer estoy intentando crear discordia y desestabilizar Europa. Así pues, sólo Rusia puede beneficiarse de ello, lo cual es muy difícil de creer, teniendo en cuenta esa fórmula y ese razonamiento.
Así es como descubrí que, una vez que te sancionan, tus cuentas se congelan de inmediato, pero no sólo las tuyas, sino también las de tu familia. Las cuentas de mi mujer también se congelaron de inmediato. Sus ahorros siguen embargados hasta hoy; no se los devuelven. Y desde hace una semana, casi dos semanas, las cuentas de mi madre están congeladas. Y luego empiezan a ir también a por tu familia, porque hubo un momento —creo que fueron casi 10 días, dos semanas— en el que mi mujer, mis dos recién nacidos, mi hijo de siete años y yo tuvimos que sobrevivir durante diez días o dos semanas con solo 104 euros. 104 euros en una ciudad como Berlín. Así que, en ese momento, realmente quieren hacerte daño y quieren que sientas que van a por ti. Y también te demuestran que no es sólo la persona sancionada la que se ve afectada, sino que se sanciona a toda la familia, porque desde entonces —creo que fue este mes de enero— el Gobierno alemán promulgó una nueva ley, la Ley de Aplicación de Sanciones, que es más represiva que la propia sanción. Las sanciones sí permiten que mi familia reciba ayuda, o mejor dicho, no penalizan la ayuda a mis bebés, a mis hijos o a mi mujer. Pero en teoría la nueva ley alemana incluso lo penaliza, han dejado esa puerta abierta porque está redactada de forma muy vaga, de modo que el apoyo a mis bebés, si vinieras ahora y dijeras: «Tengo unos pañales para tus hijos», técnicamente podrías ser acusado de un delito castigado con cinco años de prisión o una multa de hasta 50.000 euros. Así pues, lo penalizan todo para aislarte, y esto también forma parte de las sanciones. No se trata sólo de la congelación de activos. Y como estoy sancionado, no se me permite salir de Alemania, ni salir ni entrar en Europa. Eso es lo que dicen las sanciones. Pero el problema radica en que las sanciones están diseñadas para personas fuera de Europa. Así que, en realidad, no saben muy bien cómo debería funcionar esto en mi caso, porque soy ciudadano europeo y vivo en Europa. Hace poco, el Gobierno alemán dijo que se me permitía salir, pero cuando los periodistas preguntaron: «¿Se le permite entrar?», respondieron: «Eso no es responsabilidad nuestra». Y ellos dijeron: «Pero si es ciudadano alemán». Y ellos respondieron: «Eso no es responsabilidad nuestra». Así pues, las sanciones tienen un gran impacto, no sólo en la persona, sino también en toda la familia.
Chris Hedges: Y, por supuesto, no te permiten trabajar.
Hüseyin Doğru: Eso también es algo que no saben: si se me permite trabajar o no. Solicitamos el permiso porque tengo que pedir autorización para todo al banco federal, el Bundesbank, o a la BAFA, que es como la aduana, para todo. Así que dispongo de 560 euros al mes que puedo utilizar por razones humanitarias, lo cual no es suficiente en absoluto. Para todo lo demás tengo que pedir permiso, incluso si quiero pagar el alquiler, a mi abogado o mis facturas, tengo que solicitarlo. Y ellos tienen que darme permiso para ello. Y con el trabajo ocurre lo mismo. Había un medio de comunicación de izquierdas y antiimperialista llamado Junge Welt, «Mundo Joven». Es un periódico de izquierdas bastante antiguo en Alemania, que quería contratarme y me dijo: «Oye, Hussein, queremos mostrar nuestra solidaridad, pero también queremos contratarte». Y el Gobierno alemán no ha podido decirnos hasta hoy si se me permite trabajar allí o no. Todo es tan impreciso porque ellos tampoco tienen las respuestas, ya que las sanciones violan la ley europea. Las sanciones infringen la legislación de los Estados miembros de la Unión Europea porque están dirigidas contra personas de fuera de Europa. Así que esa es la situación de incertidumbre en la que me encuentro ahora mismo.
Chris Hedges: Y en cuanto a tus recursos legales, según tengo entendido, no dispones de ninguno dentro de Alemania, pero técnicamente puedes acudir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, ¿es así?
Hüseyin Doğru: Sí, en primer lugar, creo que la gente debe entender que las sanciones son medidas extrajudiciales. Son extrajudiciales. No hay tribunal. No hay vista. No hay pruebas. No hay sentencia judicial, nada. Simplemente, los 27 ministros de Asuntos Exteriores europeos se reúnen y deciden: «Vamos a sancionar a estas personas», y las sancionan. Ese es el principal problema. Tengo que luchar contra algo que se decide de forma extrajudicial mediante medidas judiciales, lo cual en realidad no funciona. En Alemania no puedo acudir a los tribunales porque Alemania dice: «No somos responsables de eso. Tienes que acudir a la Unión Europea, a los tribunales de la UE», y eso es lo que estamos haciendo. Estamos ante el Tribunal Europeo, que ahora mismo se encuentra en Luxemburgo; es un caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y esperamos una resolución, creo, el mes que viene o en julio o agosto. Pero el problema radica en que, en realidad, no dispongo de todos los derechos para defenderme porque, técnicamente, no puedo o no se me permite pagar a mi abogado. Todo el mundo dice que puedes contar con un abogado, que puedes luchar y recurrir ante los tribunales, pero tengo que pedirle al Gobierno alemán que me permita pagar a mi abogado. Por lo tanto, técnicamente controlan en qué medida puedo defenderme, lo que me dificulta mucho luchar contra esto. Controlan los medios y dicen: «Aquí en Alemania no tenemos nada que ver con eso». Así que, de momento, estamos a la espera. Creemos que la decisión de los tribunales europeos va a ser negativa porque se trata de una decisión política. Las sanciones son políticas. No tienen nada que ver con un proceso judicial e incluso la página web del Consejo Europeo lo dice, cuando describen qué son las sanciones, y eso es lo más aterrador. Creo que eso nos muestra hacia dónde se dirige el imperialismo europeo, quizá el imperialismo alemán, porque el imperialismo alemán es el imperialismo europeo, esa potencia dominante aquí.
Y dicen que las sanciones no son punitivas. Las sanciones están diseñadas para cambiar el comportamiento —que no es ilegal— de la persona con el fin de promover la política exterior y de seguridad de la Unión Europea. Eso es muy importante. Eso significa que si no piensas como nosotros, si no promueves nuestra política exterior o de seguridad, entonces podemos sancionarte. Eso es censura por definición. Eso es censura. Y es que a los europeos les encanta decir: «Fíjate en el sistema autoritario de Rusia. Fíjate en el sistema autoritario de Venezuela, de Cuba, de China». Pero, como dijo McNamara —creo que era el eurodiputado irlandés—: «Al luchar contra la desinformación, nos estamos convirtiendo en aquello contra lo que supuestamente luchamos». Y ese es el problema que tengo. Así que sí, ya veremos. El tribunal dice, creo, que la sentencia se dictará en uno o dos meses y, si es negativa, acudiremos al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Hasta entonces, sigo sancionado y eso puede llevar aún un par de años.
Chris Hedges: ¿Cómo se ha reflejado esto en tu vida cotidiana?
Hüseyin Dogru: Vida cotidiana…, no tienes ninguna. Técnicamente vives al día porque no puedes hacer planes a más largo plazo. No sabemos si al día siguiente volverán a congelar las cuentas de mi mujer, o si volverán a congelar los 506 euros que tengo personalmente por razones humanitarias. Ahora mismo nos enfrentamos a una situación en la que las cuentas de mi mujer podrían volver a ser congeladas, y entonces tardamos entre una y dos semanas, quizá tres, hasta que tengamos acceso a más dinero, más allá de los 506 euros. Y entonces surgen los problemas. ¿Por qué? No puedes pagar el alquiler. No puedes pagar la comida. No puedes cubrir las necesidades básicas, no sólo las mías, sino también las de mi familia. Y tampoco está permitido pedirle a otra persona que lo haga. Esa es la parte más difícil. Y lo que también ocurre es que, si no tienes los medios para sobrevivir o vivir, eso también te aísla porque la gente se asusta. Mucha gente en Alemania, también periodistas que me escriben, vecinos, amigos o quien sea, se muestran totalmente solidarios conmigo en WhatsApp, Signal o en conversaciones privadas, pero no publican nada porque tampoco saben lo que estas sanciones significan para ellos si llegaran a escribir algo positivo sobre mí o escribir algo sobre mí. Pero esa dinámica está cambiando un poco ahora mismo, porque los principales medios alemanes están empezando a investigar poco a poco mi caso. Sin embargo, cuanto más impulso gano, más represión sufro. También por parte de los periódicos alemanes.
Lo que esto significa para mí, personalmente, es que, por ejemplo, mi sindicato me está atacando. Técnicamente hicieron un comentario y dijeron: «Compartimos la valoración del Ministerio de Asuntos Exteriores. Mientras la valoración del Ministerio de Asuntos Exteriores respecto a Hüseyin Doğru no cambie, nuestra postura no cambiará». Eso también demuestra hasta qué punto el sindicato y los periódicos están alineados con la línea del Gobierno. Así que, de nuevo, vuelvo al ejemplo que puse: Alemania siempre señala con el dedo a los demás, pero cuando se trata de la libertad de prensa y de cómo todo está separado entre sí —que el Gobierno no lo controla, aunque parezca que sí, o al menos que todos siguen la línea del Estado—. Y, por último, pero no menos importante, lo que también nos resulta muy duro es el hecho de que tus hijos, aunque sean pequeños, estén siendo atacados. Su supervivencia está en peligro y eso te asusta. Es como si estuvieras en una situación constante… Quiero decir, no somos paranoicos, pero tenemos miedo de encontrarnos en una situación en la que, en algún momento, no podamos alimentar a nuestros hijos. Porque hemos pasado por esos diez días, casi dos semanas, y eso es lo más brutal que nos han hecho hasta ahora, y eso te asusta mucho porque estás atrapado aquí y no puedes salir.
Chris Hedges: ¿Qué repercusión ha tenido esto en otros medios de comunicación independientes que realizan el mismo tipo de labor que Red Media?
Hüseyin Doğru: Creo que lo que está ocurriendo —no sé cómo estará la situación en otros medios de comunicación—, pero en el caso de los periodistas en Europa, tomemos como ejemplo Alemania, a raíz del 7 de octubre muchos periodistas perdieron su trabajo. ¿Por qué? Porque criticaron a la entidad sionista. Criticaron el genocidio o hablaron sobre él. Muchos periodistas perdieron su trabajo. Muchas organizaciones de periodistas, como Reporteros sin Fronteras en Alemania, elaboraron un informe —creo que el informe de 2025— en el que destacan cómo los medios de comunicación presionan a los periodistas para que informen, directa o indirectamente, en nombre de la entidad sionista y para que no utilicen ciertas palabras o ciertas frases, y eso está afectando a su trabajo. Y los periodistas en Alemania, quizá no todos, pero una gran parte de los que conozco, simplemente evitan hablar de ciertos temas. Y creo que eso también son sanciones, al perseguirme con tanta dureza aquí en Europa, porque lo que me diferencia de Lipp, Ruper, Jacques Baud, así como de Nathalie Yamb, es que ellos están fuera de Europa. Pueden ser sancionados y lo son, pero aun así pueden seguir existiendo. Aún pueden ganar dinero. Siguen pudiendo comprar cosas. Lo mismo ocurrió con Francesca Albanese. No digo que esté bien. Sigue siendo una mala situación, pero en mi caso es como si estuviera atrapado en Europa como ciudadano europeo. Técnicamente, ahora mismo estoy en una prisión. Lo que nos está pasando a mí y a mi familia asusta tanto a la gente y a los periodistas que acaban autocensurándose. Y creo que ese es también el objetivo.
Ahora Europa ya no tiene que sancionar a los periodistas porque tienen miedo. Y con las nuevas leyes que se están aprobando, sobre todo en Alemania —me refiero a que creo que están proponiendo una ley por la que se puede llegar a cumplir hasta cinco años de cárcel si se niega el derecho a la existencia del Estado israelí—. Así que la situación se está agravando. Y creo que lo que está ocurriendo ahora mismo con las sanciones también es una forma de poner a prueba los límites. En estos momentos es un campo de pruebas. ¿Hasta dónde pueden llegar? ¿Hasta qué punto pueden recortar los derechos de las personas, la libertad de prensa y la libertad de expresión? Y lo están probando y ajustando todo. Pero en ciertos países ya no se trata de una cuestión a nivel de la UE, sino que son los propios países los que sancionan a las personas. En Francia, existe el caso, lamentablemente desconocido, de un francés de origen iraní —creo que es ciudadano francés de origen iraní—, un periodista llamado Shahin Hazamy, que fue sancionado por el Gobierno francés. Su casa fue allanada por unidades antiterroristas porque se encontraba en el Líbano e informaba desde allí. Los vídeos están incluso en Internet. Los publicó, en ellos se veía cómo las unidades antiterroristas —creo que eran de ese tipo— empujaban violentamente contra la pared a su mujer embarazada, y lo dio a conocer todo.
Así pues, la situación se está agravando y la gente se asusta. Y ese es el problema que tenemos con las sanciones. Quiero decir, sí, a mí me pueden atacar, no pasa nada, pero técnicamente se está poniendo en la mira a toda la sociedad o se la está amenazando también. Es más, incluso el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán amenazó a los periodistas durante la rueda de prensa alemana. Dijo: «Todo aquel que amenace nuestro espacio informativo se enfrentará a la represión mediante sanciones». Y mencionó algo muy importante: el espacio informativo. Y creo que ese es también el objetivo: la militarización de la información. Quieren controlar la información porque las sanciones no se imponen por decir algo incorrecto. Para ellos, la cuestión es: ¿quién lo dice? ¿Quién proporciona la información? ¿Quién tiene el monopolio de la información? Y eso da miedo.
Chris Hedges: Genial, gracias, Hüseyin. Quiero dar las gracias a Max, Thomas y Nawell, que han producido el programa. Podéis encontrarme en ChrisHedges.substack.com.