“Expulsar a suníes y chiíes”: el proyecto de los colonos para el “Gran Israel” pone su mirada en Siria

Reem Aouir, Middle East Eye, 3 julio 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Reem Aouir es una periodista y especialista en redes sociales que está afincada en Manchester.

A mediados de mayo, un grupo de activistas colonos israelíes se reunió junto a la valla que separa los Altos del Golán ocupados del sur de Siria.

Algunos se encadenaron a la barrera, mientras que al menos diez de ellos cruzaron al territorio sirio cerca de la localidad de Majdal Shams, a los pies del monte Hermón (Yabal al-Sheij).

Organizada por Halutzei HaBashan (Pioneros de Bashan), la acción fue la última de una serie de provocaciones con las que exigen a Israel que autorice asentamientos judíos más allá de la línea del alto el fuego de 1974.

El ejército israelí confirmó posteriormente que “los soldados devolvieron a los civiles al territorio israelí y los detuvieron”, traspasándolos a la policía israelí.

Desde su fundación, Halutzei HaBashan se ha convertido en uno de los movimientos más destacados que abogan por el asentamiento permanente en Siria más allá de la línea de alto el fuego de 1974.

Los Altos del Golán llevan ocupados desde 1967 y la anexión por parte de Israel de este territorio sirio ha sido reconocida por Washington.

A lo largo del último año, el movimiento ha pasado de ser un grupo marginal a convertirse en un movimiento más amplio y coordinado, con el apoyo público de varios ministros y de miembros del parlamento israelí.

Tras la incursión de mayo, el movimiento declaró al medio israelí Srugim que “no iban a ceder ni a detenerse hasta que el gobierno de derechas permita a las familias que lo deseen entrar y establecerse en Basán de forma organizada y legal”.

¿Quiénes son los “Pioneros de Basán”?

Halutzei HaBashan se fundó en abril de 2025, meses después de que las fuerzas israelíes se apresuraran a apoderarse de territorio en el sur de Siria aprovechando la caída del gobierno de Bashar al-Asad en diciembre de 2024.

El movimiento toma su nombre de Basán, la región bíblica al este del río Jordán que, según la Biblia hebrea, se extendía desde el monte Hermón en el norte hasta Galaad en el sur.

Según el proyecto del Gran Israel, el Estado de Israel no tiene fronteras definidas y, según los sionistas religiosos, los límites que les fueron prometidos en la Biblia se extienden desde el río Nilo en Egipto hasta el Éufrates en Iraq, y llegan tan al norte como Hatay en Turquía y tan al sur como el Hiyaz en Arabia Saudí.

Por lo tanto, el movimiento considera a Siria no como territorio extranjero, sino como parte de la patria ancestral judía, siendo el sur de Siria su objetivo inmediato.

Según Murad Mohammed al-Hamwi, periodista de investigación de fuentes abiertas, si bien la actividad pública del grupo es reciente, sus miembros distan mucho de ser unos aficionados que se aprovechan de la caótica situación tras la caída de la dinastía Asad.

“Se trata de colonos veteranos y desarmados, muchos procedentes directamente de Cisjordania y los Altos del Golán ocupados, con el objetivo a largo plazo de establecer asentamientos judíos permanentes en el sur del país”, declaró a Middle East Eye.

La ideología pública del grupo incluye a menudo llamamientos explícitos a la limpieza étnica de su población local.

En una publicación de Facebook de abril, revisada por MEE, el grupo exigía la expulsión de todos los suníes y chiíes de la región de Basán, declarando que la zona sólo prosperaría bajo el dominio israelí.

El mensaje decía: “Todos los hijos de suníes y chiíes que se encuentran en Basán serán expulsados ​​y destruidos hasta que sean tan insignificantes como el polvo de la tierra, ¡y Basán prosperará y triunfará bajo el régimen de los hijos de Israel en su tierra!”.

La figura pública más destacada del movimiento es Amos Azaria, un académico israelí, activista nacionalista religioso y defensor desde hace mucho tiempo de los asentamientos judíos más allá de las fronteras reconocidas internacionalmente de Israel.

En entrevistas y declaraciones públicas, Azaria ha argumentado que la presencia militar de Israel en el sur de Siria debería ir seguida de un asentamiento civil judío permanente, presentando Basán como una zona de seguridad estratégica y una herencia bíblica.

Azaria también actúa como un puente ideológico clave entre diversos movimientos expansionistas radicales.

Sus ambiciones no se limitan a la frontera siria; también es un líder destacado de Uri Tzafon, un movimiento sionista religioso de extrema derecha, una organización israelí oficialmente registrada que aboga por el asentamiento judío en el sur del Líbano.

Junto a Azaria, el grupo está liderado por Jonathan Levy, coordinador de campo que proporciona la justificación estratégica de las incursiones, y el portavoz Yosef Luria, quien se centra en presionar al Estado israelí para que facilite el marco administrativo de estos asentamientos.

Tras la llegada al poder del presidente sirio Ahmad al-Sharaa, Levy sostiene que el asentamiento civil es el “único elemento disuasorio real” contra la “nueva amenaza siria”.

El movimiento recibe gran parte de su apoyo de las comunidades nacionalistas religiosas de los Altos del Golán ocupados y de los asentamientos en la Cisjordania ocupada.

“Azaria ha dejado claro que no se detendrán en una estrecha franja. Ahora están discutiendo abiertamente la expansión de su control hacia el sur de Siria, incluyendo la provincia de Daraa”, añadió Hamwi.

Halutzei HaBashan también mantiene estrechos vínculos con otras organizaciones de asentamientos nacionalistas religiosos que persiguen proyectos similares fuera de las fronteras reconocidas de Israel. Azaria es una figura destacada en Uri Tzafon, que promueve el asentamiento judío en el sur del Líbano.

Al mismo tiempo, el movimiento ha cultivado lazos con Nachala, la organización que lidera los esfuerzos para restablecer los asentamientos judíos en la Franja de Gaza.

En conjunto, los tres movimientos revelan una creciente cooperación entre los movimientos de asentamiento que operan en múltiples frentes, cada uno abogando por el asentamiento judío en territorio capturado u ocupado durante conflictos recientes.

Apoyo político

Para Azaria, el sur de Siria no es sólo un lugar para asentamientos, sino la pieza central de un proyecto expansionista más amplio.

En una entrevista de febrero con la plataforma de derecha Hakol Hayehudi, Azaria describió Siria como el “escenario más propicio para el cambio”, rechazando explícitamente la idea de una zona de amortiguación reducida.

En cambio, ha abogado por una ocupación más profunda que se extienda hasta Daraa, apostando a que las persistentes incursiones fronterizas obligarán finalmente al gobierno israelí a aceptar estos asentamientos como una realidad.

Según Hamwi, esta legitimación alcanzó su punto álgido simbólico a principios de 2026, cuando el movimiento fue homenajeado oficialmente en la Knesset israelí en un evento titulado “Homenaje a los pioneros del asentamiento”.

Durante el evento, la Knesset rindió homenaje oficialmente al movimiento Halutzei HaBashan y a su fundador, Azaria, entregándoles lo que Hamwi describió como “certificados especiales de reconocimiento”.

Estos premios fueron firmados por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, conocido por ser uno de los principales defensores de las actividades de los colonos, lo que indica un nuevo nivel de respaldo estatal.

El ministro de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli, se ha convertido en un importante partidario suyo, publicando un video en febrero en el que declaraba: “Esta es nuestra tierra, y regresar a Basán es esencial”. También expresó abiertamente su aprobación a las acciones del movimiento.

En su labor de promoción de la infraestructura para la permanencia, el movimiento compartió en Instagram una foto de Azaria con el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, a quien se le ha solicitado que facilite la extensión de las redes celulares israelíes a la región de Basán.

La influencia del movimiento se ve reforzada además por figuras clave del partido gobernante Likud, liderado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Ariel Kallner, miembro de la Knesset, se ha erigido como su defensor, vinculando su apoyo al frente libanés con la ofensiva en Siria.

En un vídeo publicado en marzo, Kallner respaldó explícitamente a los Pioneros de Basán, afirmando que “la seguridad se resuelve mediante la colonización”.

El rabino Yitzchak Ginsburgh, una de las figuras religiosas más influyentes y controvertidas de Israel, también ha brindado su apoyo al movimiento.

Instó a sus seguidores a respaldar a quienes buscan recuperar lo que él denominó la “herencia eterna del pueblo de Israel” en Basán, legitimando aún más sus esfuerzos ante su audiencia.

A pesar de este creciente impulso interno, el movimiento se encuentra en una posición diplomática precaria.

“Hasta el momento, no existe un apoyo internacional declarado ni un reconocimiento oficial a nivel estatal por parte del gobierno israelí en su conjunto”, señala al-Hamwi.

En cambio, el movimiento opera a través de una red descentralizada de aliados de alto nivel.

“Su fuerza reside en el respaldo de ministros específicos que les brindan cobertura política, aunque el Estado aún no haya cruzado oficialmente esa línea”, añade.

Según un informe anterior de Alhamwi para Arabic Post, el movimiento ha recurrido cada vez más a las plataformas digitales para movilizar a sus seguidores y recaudar fondos.

Ha creado un grupo de WhatsApp específico para reclutar participantes, con el lema: “Juntos haremos realidad la visión del asentamiento en Basán”.

El grupo también habilitó un enlace de donación único para financiar actividades relacionadas con los intentos de cruzar a territorio sirio.

Cronología de las incursiones

La estrategia del movimiento se basa en una escalada calculada. “El discurso ha evolucionado de un objetivo a otro”, explica Hamwi.

Cuando entraron por primera vez en Siria, su mensaje se centraba en establecer pequeños puestos de avanzada cerca de la frontera.

Ahora, abogan abiertamente por una expansión a gran escala de los asentamientos en el sur de Siria y vinculan la continua presencia del ejército de ocupación con la necesidad de establecerlos.

Halutzei HaBashan emplea tácticas semimilitares, cortando frecuentemente las vallas fronterizas y transmitiendo en directo sus incursiones para proyectar una sensación de “soberanía” entre sus seguidores online.

Estas operaciones no se limitan a unos cuantos jóvenes radicales; a menudo involucran a familias enteras y niños, una táctica deliberada para presentar el proyecto de asentamientos como una iniciativa humanitaria y civil.

Para los pioneros, el Golán ocupado ya no es una frontera estática, sino una puerta de entrada para la expansión hacia el sur de Siria, una medida que justifican como una necesidad de seguridad y un paso hacia un “Gran Israel”.

La siguiente cronología, basada en informes del Centro Sijil y fuentes locales, muestra la rápida escalada del movimiento:

Agosto de 2025: Primera incursión documentada en territorio sirio, con el objetivo de establecer el asentamiento del “Oasis de Basán”.

Octubre de 2025: Activistas realizan una extensa gira por la frontera; tres familias intentan cruzar la valla con tiendas de campaña y equipo de acampada.

Noviembre de 2025: Se produce una incursión coordinada en dos frentes desde el Monte Hermón (ocupado por Israel tras la caída del régimen de Asad) y Bir Ajam, en la gobernación de Quneitra.

Diciembre de 2025: Miembros del grupo realizaron múltiples intentos de cruzar la línea de alto el fuego durante todo el mes. Se vio a un colono dentro del pueblo de Bir al-Ajam.

Enero de 2026: Aproximadamente 20 miembros son detenidos a pocos metros de la frontera tras intentar cruzar por el paso fronterizo de Quneitra.

Febrero de 2026: Colonos entran en Siria para celebrar una ceremonia de colocación de la primera piedra de un asentamiento en la “Reserva Natural de Basán”.

Abril de 2026: Una brecha importante cerca de la aldea de Majdal Shams permite a los colonos penetrar cientos de metros en territorio sirio.

6 de mayo de 2026: Activistas publicaron videos desde zonas del Monte Hermón controladas por Israel, exigiendo el establecimiento inmediato de un asentamiento.

17 de mayo de 2026: El movimiento realizó una manifestación de gran repercusión en la valla de Majdal Shams, donde sus miembros se encadenaron a la barrera para exigir la autorización estatal para el asentamiento.

Desde la caída del régimen de Asad, las autoridades centrales de Damasco han tenido dificultades para imponer su control sobre las conflictivas provincias del sur, creando un vacío de seguridad que tanto el ejército israelí como los movimientos de colonos han aprovechado rápidamente.

Hamwi destaca que “no existe una estrategia clara y anunciada por el gobierno para contrarrestar estas incursiones”.

Curiosamente, a pesar de la creciente frecuencia de estas incursiones, aún no se han producido enfrentamientos físicos directos entre el movimiento Bashan y los residentes locales sirios.

Hamwi señala que, por ahora, los Pioneros de Basán parecen estar adoptando una estrategia de entrada “desarmada” para reducir el umbral de sus incursiones.

“Hasta la fecha, todos los colonos asociados al movimiento que han cruzado la frontera lo han hecho desarmados”, afirma, y ​​añade: “Si bien insisten en esta imagen no militar, no hay garantía de que se mantenga”.

Para los residentes de Daraa y Quneitra, las incursiones del movimiento de colonos no son meras abstracciones políticas; representan una amenaza directa para sus tierras y sus vidas.

La reciente escalada en la aldea de Abdin el 28 de junio, donde las fuerzas israelíes lanzaron un ataque con el apoyo de helicópteros y artillería, provocó una enorme resistencia por parte de los residentes locales, quienes salieron a las calles y bloquearon las carreteras con piedras y escombros para impedir el avance de los vehículos militares israelíes.

“El verdadero peligro comienza cuando se acercan a ciudades sirias pobladas”, dice Hamwi, “donde el potencial de enfrentamientos violentos se vuelve casi inevitable”.

Foto de portada: Colonos israelíes se concentran junto a la valla que separa los Altos del Golán ocupados del sur de Siria el 17 de mayo (X/HaluzeyHabashan).

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