Si han llegado a la conclusión de que Trump está desequilibrado, lo más probable es que tengan razón

James C. Nelson, CounterPunch.org, 24 julio 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


James C. Nelson es un juez jubilado el Tribunal Supremo de Montana. Vive en Olympia, Washington.

Según las Normas Federales de Prueba (FRE, por sus siglas en inglés) 702 y 703, a efectos probatorios en un juicio, las personas legas no pueden, por lo general, presentar dictámenes médicos, de salud mental o psiquiátricos [i]. Este tipo de dictámenes deben basarse en el testimonio de un perito [ii].

No obstante, existen ciertos comportamientos y afecciones humanas sobre los que, en virtud de la Norma Federal de Prueba 701, un lego competente puede emitir opiniones sobre determinados temas expresamente permitidos por la normativa, la legislación o la jurisprudencia. Este tipo de testimonio de opinión debe basarse en las percepciones y observaciones personales del testigo, y debe derivarse de un conocimiento de primera mano.  En estas circunstancias, el tribunal puede permitir que un testigo lego declare sobre: la identidad de una persona; la cordura de una persona; el estado mental, el comportamiento, el estado de ánimo o la intención de una persona; la identificación de la letra; el estado de embriaguez o sobriedad de una persona; la titularidad de bienes; la salud, la enfermedad o las lesiones de una persona; el estado mental de una persona; la velocidad, la distancia y el tamaño; y el valor de los bienes de un testigo. [iii]

A modo de ejemplo de cómo funciona esto, Wilbur Smith, un ciudadano de a pie, puede testificar que vio a John Doe de pie en la esquina de la calle, con un sombrero de papel de aluminio, agitando un sable láser de juguete y gritando que las palomas eran extraterrestres disfrazados que atacaban la ciudad. Basándose en lo que observó, Smith puede testificar que Doe actuaba como un loco, que estaba fuera de sí y que parecía padecer una enfermedad mental.  Smith, sin embargo, no puede testificar que Doe padecía esquizofrenia paranoide; esa opinión requiere el testimonio de un experto, como un psiquiatra que haya realizado un examen o cualquier otro profesional.

Y esto nos lleva a otra norma que influye en todo este asunto: la «regla Goldwater». La Asociación Americana de Psiquiatría mantiene una norma tradicional que prohíbe a sus miembros diagnosticar a figuras públicas sin haberlas examinado personalmente. Para eludir esta norma, los médicos que se pronuncian sobre el estado mental de figuras públicas argumentan que no están realizando un diagnóstico personal definitivo, sino que están llevando a cabo una «evaluación de peligrosidad» conductual [iv].

Así pues, en resumen, cada uno de nosotros, ciudadanos de a pie, basándonos en nuestras observaciones personales, podemos ofrecer nuestras propias opiniones y conclusiones sobre una serie de comportamientos y estados humanos, incluyendo la cordura, el estado de ánimo y la condición mental de otra persona.  A menos que seamos expertos en salud mental con la formación adecuada, no podemos ofrecer opiniones ni conclusiones sobre ninguna enfermedad o trastorno que pueda afectar a la cordura, el estado de ánimo o la condición mental de otra persona.  En resumen, al menos según las normas probatorias mencionadas, la gran mayoría de nosotros somos observadores e informadores, no médicos que realizan exámenes diagnósticos.

Todo ello nos lleva al estado mental del presidente Donald J. Trump. Dado que, desde el inicio de su primer mandato, mostró un temperamento, una toma de decisiones y unos comportamientos tan contrarios a lo que se consideraba la norma y la conducta presidenciales, tanto la ciudadanía como la prensa y el Congreso cuestionaron la salud mental del Sr. Trump y su aptitud para ejercer el cargo de presidente. De hecho, en abril de 2017, 28 miembros del Congreso presentaron una propuesta legislativa con el objetivo de recurrir a la 25ª Enmienda para permitir una evaluación formal y no partidista de la aptitud mental del Sr. Trump para desempeñar su cargo.

Aparte de las aportaciones de los expertos en salud mental, ha habido, y sigue habiendo, un debate público sobre trastornos diagnosticables que podrían estar afectando a la salud mental del presidente.   Se ha aceptado ampliamente que, a pesar de la regla Goldwater, como mínimo, el presidente padece un trastorno de personalidad narcisista [v].

De hecho, en su libro The Much More Dangerous Case of Donald Trump [vi]: 40 psiquiatras y expertos en salud mental que no han examinado al Sr. Trump recogen sus déficits cognitivos y sus anomalías de salud mental. Entre ellos se incluyen, según la página web de la Coalición Mundial para la Salud Mental (WMHC, por sus siglas en inglés), los siguientes «signos objetivamente observables que suscitan grave preocupación médica»:

  • Marcado deterioro del funcionamiento cognitivo, evidenciado por un discurso desorganizado y tangencial, divagaciones inconexas, confusiones sobre los hechos, cambios repentinos e inexplicables de rumbo en asuntos estratégicos, tanto nacionales como internacionales y episodios de aparente somnolencia durante actos públicos de importancia.
  • Creencias grandiosas y delirantes, entre las que se incluyen afirmaciones de infalibilidad, imágenes de sí mismo como Papa que sugieren una misión divina, la idea de ser un héroe guerrero mítico, la autodescripción como piloto de combate —lanzando heces sobre civiles— y afirmaciones de que su autoridad para tomar decisiones es ilimitada, sin necesidad de tener en cuenta las leyes nacionales e internacionales y limitado únicamente por su «propia moral».
  • Grave deterioro del juicio y del control de los impulsos, que se refleja en amenazas imprudentes de violencia, la defensa del uso de la fuerza letal contra civiles, el fomento de acciones extrajudiciales por parte de sus seguidores armados, amenazas repetidas y, a menudo, acciones —judiciales, fiscales, policiales, militares y mediante la invocación de poderes de emergencia— contra opositores políticos y otras personas que discrepan de él.
  • Pérdida significativa de autocontrol (desinhibición) y obsesión por los mismos pensamientos o acciones, incapacidad para dejarlo pasar o seguir adelante (perseveración), incluyendo comunicaciones nocturnas aparentemente compulsivas y de carácter maníaco —por ejemplo, 150 publicaciones en redes sociales en una sola noche—, fijación en supuestos enemigos, ideas persecutorias y ataques prolongados y desproporcionados contra personas e instituciones concretas.
  • Escalada de violencia que amenaza la estabilidad nacional y mundial. Como comandante en jefe de nuestras fuerzas armadas —más de 5.000 ojivas nucleares en silos de misiles intercontinentales, en submarinos y en bombarderos repartidos por todo el mundo están listas para su lanzamiento únicamente a su orden, y nadie tiene ahora la autoridad para revocar su orden—.

Una vez más, según la página web del WHMC, la conclusión de estos profesionales es escalofriante:

Nuestra opinión profesional es que los comportamientos de Donald Trump, por desgracia, no son ni deslices momentáneos ni teatro político. En nuestra opinión profesional, reflejan un declive que empeora rápidamente, que se desvincula de la realidad y que es cada vez más peligroso. Si se nos pidiera, en virtud de la 25.ª Enmienda, que evaluáramos la capacidad actual del presidente para desempeñar las funciones de su cargo, tendríamos que concluir que carece de dicha capacidad. Por las razones citadas anteriormente, y haciendo hincapié en que representa un peligro claro y presente para nuestro país y para el mundo, nuestra opinión como expertos es que Donald J. Trump no reúne las condiciones mentales necesarias para ser presidente de los Estados Unidos, y que deben adoptarse medidas para destituirlo de su cargo con la mayor urgencia, recayendo una responsabilidad vital sobre los hombros de quienes ocupan puestos de liderazgo.

A lo anterior podemos añadir que el Sr. Trump ha entrado en guerra con Irán sin la autorización del Congreso, lo que supone un coste militar y de defensa directo para los contribuyentes estadounidenses de entre 80.000 y 100.000 millones de dólares, y un coste económico indirecto (por ejemplo, en energía y alimentos) de 132.000 millones de dólares (unos 1.100 dólares por hogar). ¿Y para lograr qué? El estrecho de Ormuz se cierra y se reabre continuamente, lo que aumenta el precio de la gasolina y el gasóleo, y Estados Unidos se encuentra ahora en una posición peor con Irán que la que tenía en virtud del acuerdo de 2015 con Irán negociado por la Administración Obama, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto o JCPOA (un acuerdo que el Sr. Trump rompió) [vii].

Aunque se podrían citar un sinfín de ejemplos de los fallos mentales y cognitivos del Sr. Trump [viii], basta con decir que, al seguir las noticias y las redes sociales, y al observar el comportamiento diario, los discursos, las decisiones y la actuación del presidente, cada uno de nosotros, ciudadanos de a pie, puede formarse una opinión sobre su cordura, su estado de ánimo y su condición mental —independientemente de qué enfermedad, dolencia o trastorno real, si es que hay alguno, subyazca a todo ello—.

Y el estado mental del señor Trump no está mejorando; bien al contrario, parece que empeora. El Congreso debe armarse de valor y actuar. Ningún otro presidente de la historia moderna ha actuado como lo ha hecho el presidente Trump.

En resumen, si vosotros, ciudadanos de a pie, llegáis a la conclusión de que el señor Trump está mentalmente desequilibrado, probablemente tengáis razón: lo está.

Notas:

[i] https://www.law.cornell.edu/rules/fre/rule_701

[ii] https://www.law.cornell.edu/rules/fre/rule_702: https://www.law.cornell.edu/rules/fre/rule_703

[iii] https://www.findlaw.com/criminal/criminal-procedure/the-lay-opinion-rule.html

[iv] https://www.psychologytoday.com/us/basics/goldwater-rule

[v] https://www.psychologytoday.com/us/basics/goldwater-rule

[vi] Publicado en 2025 por la World Mental Health Coalition,  

[vii] https://www.cfr.org/articles/was-it-worth-it-the-true-cost-of-trumps-iran-war;  https://www.theguardian.com/us-news/2026/jun/19/barack-obama-us-is-worse-off-war-with-iranhttps://mail.google.com/mail/u/0/?ogbl#inbox/FMfcgzQhVNdCqznghPGjrZzkCXQxCtdL

[viii] Véase: https://www.cnn.com/2026/07/08/politics/fact-check-trump-nato-press-conference?iid=cnn_buildContentRecirc_end_recirc&recs_exp=up-next-article-end&tenant_id=related.en;https://www.cnn.com/2026/07/12/politics/trump-gaffes-recap-natohttps://heathercoxrichardson.substack.com/p/july-8-2026;https://bandyxlee.substack.com/p/trumps-mental-decline-is-alarmingim

Ilustración de portada de Nathaniel St. Clair.

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