Los empobrecidos sirios sufren un Ramadán de alimentos escasos y precios desorbitados

Danny Makki, Middle East Eye, 9 abril 2022

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Danny Makki es académico no residente del Middle East Institute que cubre la dinámica interna del conflicto en Siria y está especializado en las relaciones de Siria con Rusia e Irán.

Ahmad lleva años vendiendo naim, una delicia del Ramadán. Él mismo hace la masa dulce, mezclando agua, harina y melaza de uva, una combinación que es muy popular cada año entre el público de Damasco.

Pero el negocio decae, y los precios de los ingredientes que utiliza están por las nubes.

“Este mes sagrado suelo trabajar todo el tiempo, pero el negocio no es como en años anteriores, incluso con la guerra. El Ramadán no solía ser así; normalmente había algo de clemencia en cuanto a los precios… ya no”, dijo a Middle East Eye.

Tras un invierno de pesadillas económicas, este Ramadán promete ser el más difícil en años para los sirios, que ahora se enfrentan a una crisis financiera agravada, a la subida de los precios y al empeoramiento de la escasez de energía.

Con la subida vertiginosa de los precios de los alimentos y los productos, todos aquellos que ayunan durante el mes sagrado se ven obligados a reducir sus gastos, y un gran número de ellos apenas ganan lo suficiente para mantener a sus familias.

“Los consumidores son cautelosos a la hora de gastar, tienen que hacer muchos números porque los salarios son muy bajos y los gastos son altos. Algunos incluso han dejado de comer carne porque es muy cara, así que este Ramadán va a ser toda una prueba, una verdadera prueba”, suspira Ahmad.

Precios fuera de control

Los precios de los alimentos están descontrolados. Un kilo de judías verdes ha llegado a costar 23.000 libras sirias en algunas zonas, casi una cuarta parte del salario mensual del Estado.

El gasto medio de una familia siria es de 2.860.000 libras, aproximadamente 730 dólares, y casi 40 veces el ingreso medio mensual de una persona.

La economía siria ha sido golpeada por una década de guerra y por las severas sanciones occidentales. Las dificultades económicas han llegado a tal punto que muchos dependen ahora principalmente del sistema hawala y de los familiares que viven en el extranjero para mantenerse a flote. 

Al pasar los primeros días del Ramadán, los sirios de las zonas controladas por el gobierno se enfrentan a un aumento sin precedentes del coste de la vida. Las estimaciones del centro de estudios económicos sirio Kassioun revelan que para una familia media en marzo/abril de 2022, el coste de vida mensual se estima en unas 2.860.381 libras, un aumento de 833.405 (más de 200 dólares) desde enero.

Al tener que hacer frente a un aumento del 41% en el coste de la vida en tres meses, las familias tienen dificultades para montar sus comidas de iftar.

Los precios de los alimentos se han disparado: el coste de la vida ha subido un 41% desde enero (Foto: MEE)

Fadi, un comerciante cerca de la ciudad vieja de Damasco, dijo a MEE que la situación económica ha sido difícil para él tras un invierno muy duro. Y está empeorando.

“Los precios están por las nubes. Cada Ramadán es peor, pero éste especialmente. He pasado la mayor parte de los últimos seis meses luchando para poder pagar mis facturas. No hay piedad para el ciudadano de a pie, todo es muy caro”, afirma.

“Cada mes me resulta más difícil alimentar a mi familia. Apenas tenemos negocio, y el dinero es como el papel: sales de casa con 100.000 libras y vuelves sin nada”. 

El notable aumento de los precios ha alcanzado incluso a productos de primera necesidad para el Ramadán, como los dátiles, que han subido de precio casi un 50% desde el año pasado. El coste máximo de un kilo de los dátiles más lujosos sube a 40.000 libras, el doble que en 2021. Un kilo de judías verdes cuesta 20.000 libras, y el precio de las verduras y el pollo han experimentado un repunte, justo a tiempo para el Ramadán.

“No sé si hay una lógica o una razón que nos permita entender que los precios están subiendo de esta manera tan loca. Por ejemplo, hoy, si quieres hacer una ensalada, te costaría menos comprándola en un restaurante”, decía un sirio en Facebook.

La crisis económica también ha dado lugar a medidas inusuales por parte de un gobierno con problemas de liquidez, que intenta recaudar urgentemente todo el dinero que puede. Una nueva ley promulgada por la gobernación de Damasco establece una multa de 10.000 libras por sacudir las alfombras desde los balcones que quedan frente a otros y por arrojar basura desde ventanas y balcones.

Incluso los sectores energéticos se han visto sometidos a una tensión continua, y el retraso en la llegada de la gasolina subvencionada semanal es un indicio de la gravedad de la escasez de combustible. Ahora, un conductor que cumpla los criterios de subvención solo puede acceder a 25 litros de gasolina subvencionada por el Estado cada 10 días, en lugar de cada semana, como ocurría antes. La gasolina del mercado negro cuesta el doble y es más difícil de conseguir. 

La situación económica ha aumentado la dependencia de la población de las remesas enviadas por los expatriados sirios a sus familias dentro de Siria. Esto se ha intensificado drásticamente durante el Ramadán. Se calcula que el valor global de las remesas oficiales que llegaron al país durante los primeros días del Ramadán fue de unos 7 millones de dólares al día. Con este aumento de la demanda, se espera que las empresas de cambio oficial manejen unos 420 millones de dólares enviados a Siria este mes.

Maya, que trabaja en el sector textil, declaró a MEE: “Tengo un hermano que vive en Alemania y me envía dinero cada dos semanas. Antes lo enviaba cada mes, pero no es suficiente, así que lo envía cada quince días. Sin eso, no podría vivir aquí”.

Repercusiones de la guerra de Ucrania

Las implicaciones globales de la guerra de Ucrania ya se han dejado sentir en todo el mundo, con un rápido aumento de los precios de los alimentos y los fertilizantes.

Desde la invasión rusa, los precios mundiales del trigo han aumentado un 21%, los de la cebada un 33% y los de algunos fertilizantes un 40%.

Esta inestabilidad añade más desgracias a la precaria situación de Siria. En la actualidad, 12,4 millones de sirios padecen inseguridad alimentaria, lo que supone un aumento de 4,5 millones respecto al año anterior. Es la cifra más alta jamás registrada.

Se cree que nueve de cada diez sirios viven ahora en la pobreza, mientras su calidad de vida se deteriora lentamente. La posibilidad de que se interrumpan los principales suministros de trigo de Siria procedentes de Rusia sería catastrófica, ya que la producción local se redujo en más de un 60% en 2021, lo que hace temer un aumento de la hambruna.

Los precios del trigo han subido en todo el mundo, en primer lugar, por las dificultades de transporte derivadas de la pandemia de covid-19, y, en segundo lugar, por la guerra de Ucrania, que amenaza el suministro a muchos países. En Siria, el kilo de bulgur -uno de los alimentos más populares del país- ha acabado subiendo un 100%, hasta alcanzar las 5.000 libras sirias.

Nueve de cada diez sirios viven ahora en la pobreza y tienen dificultades para comprar los alimentos básicos del Ramadán
(Foto: MEE)

Abdul Latif al-Amin, director general del Departamento Sirio de Cereales, dijo que las autoridades intentan compensar la escasez de trigo fomentando la fabricación de sémola, pasta, bulgur y otros alimentos.

“Hay contratos para suministrar trigo desde Rusia, que llegará sucesivamente por los puertos de Lataquia y Tartus”, añadió.

Mientras tanto, las Federaciones de Cámaras de Comercio e Industria se reunieron con el Banco Central para discutir sobre ciertos productos alimenticios en vista de las condiciones actuales de la región, y en previsión de una crisis. Sin embargo, los suministros de grano y trigo sirios -que proceden principalmente de Rusia- están al parecer bien, y el Ministerio de Comercio Interior y Protección del Consumidor afirma que las existencias actuales son aceptables y que no llegarán a peligrar los suministros.

“Se acerca la temporada de cosechar el trigo y nuestros agricultores lo comercializarán a mejores precios que los del mercado», subrayando que, por su parte, «no cree que haya que preocuparse por la carencia de trigo y pan”, dijo.

Foto de portada: Un vendedor de dulces sirio en un zoco de Damasco (MEE)

Voces del Mundo

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