Denunciar a los mercaderes de la muerte

Kathy Kelly, The Progressive Magazine, 30 diciembre 2022

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Kathy Kelly es una activista por la paz y escritora estadounidense; fue un@ de los miembros fundadores de Voices in the Wilderness y, hasta el cierre de la campaña en 2020, coordinadora de Voices for Creative Nonviolence. Como parte del trabajo de los equipos de paz en varios países, ha viajado a Iraq veintiséis veces, permaneciendo en zonas de combate durante los primeros días de las dos guerras entre Estados Unidos e Iraq.

De 2009 a 2019, su activismo y sus escritos se centraron en Afganistán (donde trabajó estrechamente con los Jóvenes Voluntarios Afganos por la Paz), Yemen y Gaza, junto con protestas nacionales contra la política estadounidense de aviones no tripulados. Ha sido detenida más de sesenta veces en su país y en el extranjero. Puede contactarse con ella. En Kathy@vcnv.org

Activistas por la paz se enfrentan al Pentágono y a sus puestos de avanzada corporativos.

Días después de que un avión de guerra estadounidense bombardeara un hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz (Afganistán), matando a cuarenta y dos personas, veinticuatro de ellas pacientes, la presidenta internacional de MSF, la Dra. Joanne Liu, caminó entre los escombros y se preparó para dar el pésame a los familiares de los fallecidos. Un breve vídeo, grabado en octubre de 2015, capta su tristeza casi inenarrable cuando habla de una familia que, el día anterior al atentado, se había preparado para llevar a su hija a casa. Los médicos habían ayudado a la niña a recuperarse, pero como la guerra hacía estragos fuera del hospital, los administradores recomendaron que la familia viniera al día siguiente. «Aquí está más segura», dijeron.

La niña fue una de las víctimas mortales de los ataques estadounidenses, que se repitieron a intervalos de quince minutos, durante hora y media, a pesar de que MSF ya había emitido súplicas desesperadas rogando a Estados Unidos y a las fuerzas de la OTAN que dejaran de bombardear el hospital.

Las tristes observaciones del Dr. Liu parecían hacerse eco de las palabras del Papa Francisco lamentando las aflicciones de la guerra. «Vivimos con este patrón diabólico de matarnos unos a otros por el deseo de poder, el deseo de seguridad, el deseo de muchas cosas. Pero pienso en las guerras ocultas, las que nadie ve, que están lejos de nosotros», dijo. «La gente habla de paz. Las Naciones Unidas han hecho todo lo posible, pero no lo han conseguido». Las incansables luchas de numerosos líderes mundiales, como el Papa Francisco y la doctora Joanne Liu, para detener los patrones de la guerra fueron abrazadas con vigor por Phil Berrigan, un profeta de nuestro tiempo.

«Oponte a todas y cada una de las guerras», instó. «Nunca ha habido una guerra justa».  «¡No sintáis cansancio!», rogó a la gente, y añadió: «Me encanta el proverbio budista: ‘No mataré, y evitaré que otros maten’ «.

Phillip Berrigan sostiene un cartel antes de ser detenido por carecer de permiso durante una protesta en la acera frente a la Casa Blanca en Washington D.C. el 16 de octubre de 1984. (Foto de Mark Reinstein vía ShutterStock).

La gente que ha hecho suyo su mensaje sigue reuniéndose en el Pentágono, como ocurrió el 28 de diciembre cuando los activistas conmemoraron la «Fiesta de los Santos Inocentes». Los cristianos dedican tradicionalmente este día al recuerdo de una época en la que el rey Herodes ordenó la matanza de niños menores de dos años debido a la paranoica creencia de que uno de los niños recién nacidos en la región crecería para desbancar a Herodes del poder y matarlo. Los activistas reunidos en el Pentágono portaban pancartas en las que denunciaban la matanza de inocentes en nuestro tiempo. Protestarán contra el presupuesto militar obscenamente inflado que el Congreso estadounidense acaba de aprobar como parte de la Ley de Asignaciones Consolidadas de 2023.

Como señaló recientemente Norman Stockwell, de The Progressive: «El proyecto de ley contiene casi 1,7 billones de dólares de financiación para el año fiscal 2023, pero de ese dinero, 858.000 millones están destinados a las fuerzas armadas («gastos de defensa») y otros 45.000 millones en «ayuda de emergencia a Ucrania y a nuestros aliados de la OTAN». Esto significa que más de la mitad (900.000 millones de dólares de 1,7 billones) no se destinan a ‘programas discrecionales no relacionados con la defensa’, e incluso esa parte menor incluye 118.700 millones para financiar la Administración de Veteranos, otro gasto relacionado con el ejército».

Al agotar fondos que se necesitan desesperadamente para satisfacer las necesidades humanas, el presupuesto de «defensa» de Estados Unidos no defiende a la gente de las pandemias, el colapso ecológico y el deterioro de las infraestructuras. En su lugar, continúa una inversión desquiciada en militarismo.  La profética intransigencia de Phil Berrigan, resistiendo a todas las guerras y a la fabricación de armas, es ahora más necesaria que nunca.

Indignado por la imprudente matanza de personas inocentes en guerras que van desde Vietnam a Afganistán, Phil Berrigan insistió en que los fabricantes de armas que se benefician de guerras interminables deben rendir cuentas por su actividad criminal. Las corporaciones armamentísticas roban a la gente, en todo el mundo, la capacidad de satisfacer las necesidades humanas básicas…

El presupuesto del Pentágono, espantosamente codicioso, representa una toma de poder corporativa del Congreso de Estados Unidos. A medida que las arcas de los fabricantes de armas se hinchan, estos contratistas militares contratan legiones de grupos de presión muy bien pagados encargados de persuadir a los funcionarios electos para que destinen aún más fondos a empresas como Lockheed Martin, Boeing, Raytheon United y General Atomics. Según los militaristas, hay que agotar los arsenales de armas para justificar más fabricación de armamento. La complicidad de los medios de comunicación es necesaria, y se puede comprar, para asustar a los contribuyentes estadounidenses a fin de que sigan financiando lo que podría convertirse en una aniquilación mundial.

Phil Berrigan, que a lo largo de su vida pasó de soldado a erudito y a profético activista antinuclear, relacionó astutamente la opresión racial a la que se opuso como activista de los derechos civiles con la creciente opresión causada por el militarismo. Comparó la injusticia racial con una terrible hidra que inventa un nuevo rostro para cada zona del mundo. A lo largo de su vida, Phil Berrigan se identificó con las personas amenazadas por los nuevos rostros de guerra de la hidra. Abundando en este tema en un libro titulado No More Strangers (No más extraños), publicado en 1965, escribió que la decisión desapasionada de la gente de Estados Unidos de practicar la discriminación racial hacía «no solo fácil sino lógico ampliar nuestras opresiones en forma de amenazas nucleares internacionales».

¿Cómo podemos impedir en Estados Unidos las matanzas que se producen, en nuestro nombre, en múltiples guerras, exacerbadas por armas fabricadas en Estados Unidos? ¿Cómo podemos resistir el creciente potencial, el agudo azote de un intercambio nuclear mientras las partes beligerantes siguen lanzando amenazas nucleares en Ucrania y Rusia?

Un paso que podemos dar implica esfuerzos tanto políticos como humanitarios para responsabilizar a las corporaciones que se benefician del presupuesto militar estadounidense. Inspirándose en la firmeza de Phil Berrigan, activistas de todo el mundo están planificando el Tribunal de Crímenes de Guerra de los Mercaderes de la Muerte, que se celebrará del 10 al 13 de noviembre de 2023. El Tribunal pretende reunir pruebas sobre los crímenes contra la humanidad cometidos por quienes desarrollan, almacenan, venden y utilizan armas para cometer crímenes contra la humanidad.

Se busca el testimonio de personas que han soportado el peso de las guerras modernas, los supervivientes de las guerras en Afganistán, Iraq, Yemen, Gaza y Somalia, por nombrar solo algunos de los lugares donde las armas estadounidenses han aterrorizado a personas que no querían hacernos daño.

«Os hacemos a vosotros, corporaciones obsesionadas con la especulación bélica, responsables; ¡responsables!», declara el reverendo Dr. Cornel West en el sitio web del Tribunal.

El 10 de noviembre de 2022, los organizadores del Tribunal de Crímenes de Guerra de los Mercaderes de la Muerte y sus partidarios entregaron una «citación» a los directores y oficinas corporativas de los fabricantes de armas Lockheed Martin, Boeing, Raytheon United y General Atomics. La citación, que expirará el 10 de febrero de 2023, les obliga a proporcionar al Tribunal todos los documentos que revelen su complicidad en ayudar e instigar al gobierno de Estados Unidos a cometer crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, sobornos y robos.

Las personas amenazadas por los nuevos rostros de guerra de la hidra a menudo no tienen dónde huir, dónde esconderse. Miles y miles de las víctimas son niños.

Conscientes de los niños mutilados, traumatizados, desplazados, huérfanos y asesinados por todas las guerras que hoy hacen estragos, debemos responsabilizarnos también nosotros mismos. El reto de Phil Berrigan debe convertirse en el nuestro:  «¡Nos vemos en el Pentágono!» O en sus puestos de avanzada corporativos.

La humanidad no puede vivir literalmente en complicidad con los patrones que llevan a bombardear hospitales y masacrar niños.

Foto de portada: Conmemoración del Día de los Santos Inocentes en el Pentágono, 28 de diciembre de 2022. (Art Laffin, The Progressive)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s