La guerra de la Administración Trump contra Cuba (con Medea Benjamin)

Chris Hedges, The Chris Hedges Report, 15 abril 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Chris Hedges es un escritor y periodista independiente que trabajó durante casi dos décadas como corresponsal extranjero para The New York Times, la National Public Radio y otros medios en Latinoamérica, Oriente Medio y los Balcanes. Formó parte del equipo de reporteros de The New York Times que ganó un Premio Pulitzer por su cobertura del terrorismo global. Hedges es miembro del Nation Institute y autor de numerosos libros, entre ellos War is a Force That Gives Us Meaning.

(Esta entrevista también está disponible en podcast platforms y Rumble )

Transcripción de la entrevista

Chris Hedges:

La administración Trump, tras haber puesto en el punto de mira a Venezuela e Irán, parece decidida a derrocar al Gobierno cubano. Ha orquestado un asedio a la isla y para ello ha cortado los vitales envíos de petróleo venezolano desde hace tres meses. Esto ha dejado a la economía cubana sin petróleo importado, así como sin gasóleo, gasolina, combustible para aviones y gas licuado de petróleo. Cuba depende de esos envíos para aproximadamente el 60% de su energía.

Cuba está sufriendo ahora cortes de electricidad masivos, incluidos dos apagones en toda la isla en los últimos días. La orden ejecutiva de Trump del 29 de enero de 2026 establece: «Las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos». La orden acusa al Gobierno cubano de permitir abiertamente que Rusia y China —que, según se informa, cuenta con cuatro puestos de escucha en la isla— establezcan allí sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan la seguridad nacional de EE. UU. Señala que Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero, que intenta sustraer información sensible relacionada con la seguridad nacional de los Estados Unidos. La Casa Blanca de Trump ha invocado la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977, que faculta a EE. UU. a imponer aranceles a los países extranjeros que «suministren, directa o indirectamente, petróleo al Gobierno cubano».

Esto ha provocado escasez de transporte, reducción de la jornada laboral, cancelaciones de vuelos, así como escasez, no sólo de combustible, sino también de alimentos, medicinas y equipos vitales, incluidos equipos médicos. El Departamento de Justicia ha imputado a varios funcionarios y entidades cubanas por su presunta implicación en el tráfico de drogas, una táctica que también se está utilizando para atacar al presidente de Colombia, Gustavo Petro. «Cuba va a caer muy pronto», anunció Trump. «Quieren llegar a un acuerdo. Así que voy a enviar a Marco allí y veremos cómo sale eso. Ahora mismo estamos muy centrados en este tema, [se refería a Irán]. Tenemos mucho tiempo, pero Cuba está lista después de 50 años. Llevo 50 años observándolo y me ha llegado de forma inesperada, en cualquier caso, me ha caído como llovido del cielo y nos está yendo muy bien».

El objetivo es la reafirmación del imperialismo estadounidense sobre la isla, que la revolución cubana liderada por Fidel Castro derrotó en 1959. Si Trump no logra sus objetivos en Irán, lo que parece cada vez más probable, parece dispuesto a centrar su atención en Cuba. Con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y tras el colapso de la Unión Soviética, Cuba cuenta con pocos aliados que puedan acudir en su ayuda, aunque parece que un petrolero ruso que transporta 730.000 barriles de petróleo crudo se dirige a Cuba.

Me acompaña para hablar de la guerra contra Cuba Medea Benjamin, cofundadora del grupo pacifista CODEPINK, que acaba de regresar de un viaje a Cuba donde ella y otros grupos solidarios entregaron ayuda humanitaria y suministros, incluyendo medicinas, paneles solares, bicicletas y alimentos.

Bueno, Medea, el Washington Post ha arremetido contra ti. Aunque creo que esto dice mucho más del Washington Post que de ti. El titular dice: «Los tontos útiles visitan Cuba justo a tiempo». Sólo voy a leer unas cuantas frases y dejaré que respondas:

«El comunismo ha empobrecido la isla. A los izquierdistas estadounidenses sólo les importa ahora porque pueden culpar a Trump. Izquierdistas de todo el mundo se congregaron en Cuba durante el fin de semana para un “viaje humanitario” [entre comillas] destinado a protestar contra el bloqueo petrolero de Estados Unidos, y desempeñaron a la perfección el papel de tontos útiles. Nada demuestra más solidaridad que ir a un país empobrecido y alojarse en un hotel de cinco estrellas». Más abajo: «La mejor manera de ayudar al pueblo cubano, por supuesto, sería liberarlo de una dictadura que no ha sabido satisfacer sus necesidades durante más de medio siglo. Sin embargo, los asistentes estaban más interesados en criticar a Estados Unidos. Y luego, aunque los turistas socialistas podrían culpar a las sanciones estadounidenses del declive de la isla, los cubanos creen de forma abrumadora que la culpa es de quienes han dirigido su economía desde 1959». Y la última línea: «La verdad es que a estos activistas sólo les importan los cubanos ahora que tienen una excusa para arremeter contra Estados Unidos. El numerito habría sido más convincente sin las fiestas». No me cabe duda de que estuvisteis de juerga día y noche en Cuba. Pero, vamos, es que no me lo podía creer. Suena a algo sacado de la National Review, o quizá de The Onion, no sé.

Medea Benjamin: O del New York Post.

Chris Hedges: Sí.

Medea Benjamin: ¿Quieres que te dé mi opinión al respecto, Chris?

Chris Hedges: Bueno, sí, es decir, es un ataque tan duro y una distorsión tan grande de la historia… Porque hemos estado estrangulando a Cuba desde sus inicios.

Medea Benjamin: Por supuesto. Fue interesante que fuera un grupo tan multigeneracional. Teníamos a 170 personas en nuestro avión fletado en el que llevamos todos esos medicamentos. Y algunos de ellos eran jóvenes cubanos, se llaman «Cubano-estadounidenses por Cuba». Algunos de ellos nunca habían estado en Cuba antes. Y muchos de nosotros, los de más edad, llevamos décadas trabajando en temas relacionados con Cuba. Así que decir que sólo fuimos para criticar a Trump es un poco chistoso, porque yo llevo yendo a Cuba desde 1979 e intentando cambiar la política estadounidense desde entonces. Ese es un aspecto.

El otro es esa cuestión de echarle toda la culpa al gobierno comunista. Ya sabes, hay una respuesta muy sencilla para eso, Chris, y es: Bien, levanten las sanciones y entonces podrán echarle toda la culpa al gobierno comunista. Llevamos años y años diciendo eso, pero no quieren hacerlo porque quieren que la economía cubana esté en ruinas para poder decir que el comunismo no funciona, que la gente se rebele y que construyamos campos de golf estadounidenses y Trump Towers por toda la isla. Y en cuanto a que nos alojáramos en hoteles de lujo, eso también me parece bastante chistoso porque hay una lista que podríamos ir pasando, que no acabaría nunca, de hoteles en los que el Gobierno de EE. UU. dice que no podemos alojarnos porque, según ellos, están relacionados de alguna manera con el ejército cubano. Sólo hay cinco hoteles en los que se nos permite alojarnos. Todos son «hoteles de lujo» y todos son propiedad de empresas extranjeras.

Nos alojamos en uno que se llamaba Iberostar. Es una empresa de propiedad española. Y también nos alojamos allí por, bueno, otras dos razones. Una, nos hicieron un precio muy bueno, y dos, estaba en el centro, porque los demás están más lejos y no queríamos usar autobuses. No queríamos consumir mucho combustible. Sólo usamos los autobuses para ir del aeropuerto al hotel y volver al aeropuerto. Y la mayor parte del tiempo caminamos y caminamos y caminamos bajo el sol abrasador. Y fue muy bueno para nosotros hacer eso porque es algo que los cubanos hacen todos los días. Cuando desayunábamos en el hotel y preguntábamos a los trabajadores: «¿Cómo han llegado aquí esta mañana?», nos respondían: «He caminado cinco kilómetros. He caminado seis kilómetros». Así que intentamos dejar una huella lo más leve posible, pero supongo que eso no le causó impresión al Washington Post.

Chris Hedges: Hablemos de la situación de Cuba. Cuba lleva décadas, por supuesto, sometida a sanciones. Y, por mencionar sólo algunas historias, sometida también a todo tipo de intentos de la CIA para derrocar al gobierno de Castro, como la invasión de Bahía de Cochinos, que fue frustrada por Cuba durante la administración Kennedy. Creo que hubo siete intentos concertados de asesinato contra el propio Castro. Me refiero a todo tipo de cosas raras, como puros explosivos, si no recuerdo mal, y, no sé, trozos de coral envenenados o algo así. No recuerdo cómo fue todo eso. Pero esta guerra contra Cuba nunca ha remitido, aunque en muchos sentidos lo que está ocurriendo ahora, y te dejaré comentar esto, es quizás lo más grave.

Medea Benjamin: Sí, quiero decir que sí amainó un poco durante la era de Obama, cuando hubo algunas aperturas y se levantaron algunas de las sanciones, y vimos un florecimiento de la empresa privada y de la llegada de turistas, y la economía realmente repuntó, y fue bueno para el pueblo estadounidense y fue bueno para el pueblo cubano, pero, por desgracia, la Administración Trump dio marcha atrás, y la Administración Biden no hizo nada para mejorar las relaciones, y ahora nos hemos quedado atascados con Trump otra vez. Ahora bien, cuando dices que la situación es peor que nunca, sí, eso es totalmente cierto debido a esa fanfarronada de Trump de que ni una gota de petróleo pueda llegar a la isla en más de tres meses. Estados Unidos impidió que Venezuela enviara petróleo y obligó a México a no enviarlo. Veremos qué pasa con ese petrolero ruso, eso debería ser interesante. Pero, como has dicho, Chris, esto no es nada nuevo.

Y sólo quiero señalar algunas de las formas en que Estados Unidos ha saboteado la economía cubana durante tanto tiempo. Una es que se trata de una isla caribeña, y en países pequeños como los de Centroamérica y el Caribe, una de las principales fuentes de ingresos son las remesas, lo que la gente de esos países envía a sus familiares desde países más ricos como Estados Unidos o España. Estados Unidos ha complicado mucho incluso el simple hecho de enviar dinero a la familia en la isla.

Luego está la cuestión del turismo. También un pilar fundamental de los países caribeños. Estados Unidos ha puesto muchas trabas para que el turismo prospere en la isla. No puedes ir como turista a tumbarte en las playas. Tienes que encajar en una de las categorías que han fijado para poder ir. Aunque eso no es muy difícil. La gente cree que es más difícil de lo que en realidad es, y por eso hay tanta gente que no va. Pero nuestros amigos europeos no pueden obtener el visado estadounidense si han estado en Cuba. Y desde la COVID, el turismo ha caído en picado. Y ahora, con Donald Trump, las condiciones son aún más difíciles para los turistas si no puedes moverte, si los autobuses no funcionan, ese tipo de cosas. Así que realmente el turismo ha sufrido un gran impacto.

Y luego está una fuente de ingresos que siempre me pareció brillante tanto para Cuba como para el mundo. Se trata de los profesionales sanitarios que enviaban a todo el mundo. Esos médicos y enfermeros cubanos que iban tanto a países pobres —a menudo financiados por agencias de la ONU— como a países más ricos, como Italia durante la COVID, donde los costes los asumían los propios países. Eso se convirtió en una importante fuente de ingresos para Cuba. Y el Gobierno de EE. UU. intervino y amenazó sistemáticamente a los países para que no aceptaran médicos cubanos, para que expulsaran a los médicos cubanos que ya estaban allí, llegando incluso a decirles a los países que no enviaran a sus estudiantes a estudiar gratis en la facultad de medicina de Cuba.

Estas son sólo algunas de las formas en que EE. UU. ha estado haciendo sabotajes. Y, por supuesto, estar en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo significa que no se puede utilizar el sistema financiero internacional, el sistema SWIFT, lo que implica que no se puede comerciar en la arena internacional. Esto no es nuevo, pero no poder obtener combustible es algo totalmente nuevo. Y nadie puede decir ahora mismo que no hay un bloqueo sobre Cuba. Todo el mundo puede verlo ahora, y es devastador.

Chris Hedges: La isla sólo tiene 10 millones de habitantes. ¿Por qué, a lo largo de su historia, Estados Unidos ha considerado a Cuba una amenaza tan grande?

Medea Benjamin: Creo que en un momento dado supuso una amenaza por ser un buen ejemplo, una amenaza porque contaba con un sistema sanitario próspero que llevó a Cuba a tener una tasa de mortalidad infantil más baja que en la mayoría de los lugares de Estados Unidos, una mayor esperanza de vida y un sistema de médicos de familia que era la envidia de gente de todo el mundo. Quiero decir, imagínate, Chris, tener a tu médico en tu barrio. Había un médico por cada 125 familias. De hecho, te conocían. Sabían cuál era tu estado de salud. Te visitaban en tu casa. Es decir, era un sistema maravilloso. Ahora está muy deteriorado porque los pobres médicos ganan un sueldo miserable y muchos están abandonando la profesión y no tienen materiales con los que trabajar. Pero sigue siendo un sistema totalmente gratuito. Y eso es una amenaza para toda la gente en EE. UU. que se beneficia de nuestro pésimo sistema sanitario con ánimo de lucro.

Otro elemento es que, al principio, el programa educativo y de alfabetización supuso un avance realmente enorme a la hora de convertir una sociedad pobre con una alta tasa de analfabetismo en una población educada en la que se podía obtener educación gratuita hasta el doctorado.

También se consideraba una amenaza debido a la relación con Rusia, aunque, incluso después de la crisis de los misiles en Cuba, Estados Unidos mantuvo relaciones con lo que era la Unión Soviética hasta el momento de su desintegración en 1991.

Y luego están todos los cubano-estadounidenses, aunque no debería decir «todos», porque en realidad se trata de un pequeño grupo que abandonó la isla tras la revolución y que, desde entonces, se ha sentido indignado por haber perdido algunas de sus propiedades y ha estado presionando constantemente al Gobierno de EE. UU. para derrocar al Gobierno cubano y así poder recuperar sus propiedades.

Y, finalmente, quiero decir que este grupo cubano-estadounidense se ha vuelto muy poderoso. Han tomado como modelo al grupo de presión proisraelí llamado AIPAC, y son un grupo de presión extranjero muy, muy poderoso para ser una población tan pequeña. Reciben millones de dólares de nuestros impuestos. Los reciben año tras año para difundir propaganda contra el gobierno cubano. Han elegido a cubano-estadounidenses para cargos públicos como María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Díaz-Balart, cuyas carreras se basan íntegramente en esta política anticubana. Y esas son algunas de las razones.

Y, por último, permíteme decir que ha habido una pugna por Florida entre demócratas y republicanos, y los demócratas han pensado que podrían recuperar algunos escaños en Florida si adoptaban esta postura de línea dura. No les ha salido bien, pero siguen creyendo que les conviene no sólo atacar al Gobierno cubano, sino también perjudicar al pueblo cubano.

Chris Hedges: Entonces, la respuesta del Gobierno cubano ha sido ofrecer concesiones. Creo que incluso han dicho que negociarían con los exiliados cubanos sobre las indemnizaciones por sus propiedades. Han hablado de flexibilizar las restricciones a la inversión extranjera. ¿Podrías comentarnos un poco cómo está respondiendo el Gobierno cubano?

Medea Benjamin: El Gobierno cubano siempre se ha mostrado abierto al diálogo y, de hecho, ha mantenido conversaciones con EE. UU. sobre cuestiones migratorias y sobre las drogas. Y el Gobierno cubano ha sido de gran ayuda en la lucha contra las drogas en el Caribe. Pero en cuanto a estas cuestiones de inversión, Cuba se ha abierto a la empresa privada, no a lo grande, pero sí de una manera muy significativa. Se pueden tener empresas privadas. Se puede contratar hasta a 100 personas. Yo diría que la mayoría de los cubanos trabajan ahora de una forma u otra en el sector privado, porque el sector público se ha colapsado en muchos aspectos. Y a los cubano-estadounidenses se les permite apoyar a empresas en Cuba. De hecho, todas las pequeñas tiendas que se ven al caminar por las calles, no sólo en La Habana, sino también en otras ciudades, existen en su mayoría gracias a las inversiones de sus familiares en Estados Unidos.

Pero lo que quiere la administración Trump son cosas a lo grande. Quiere poseer tierras. Quiere poder construir lo que quiera y que las empresas estadounidenses entren y se apropien de lo que haya sido nacionalizado.

Esos son, de hecho, los temas sobre los que el Gobierno cubano está dispuesto a dialogar. Y, como has dicho, recientemente han manifestado que están dispuestos a hablar sobre indemnizaciones. Ahora bien, cuando el Gobierno cubano comenzó a nacionalizar las propiedades extranjeras a principios de la década de 1960, todos los demás países negociaron y llegaron a un acuerdo con ellos. Estados Unidos fue el único país que se negó a llegar a un acuerdo. Pero los cubanos están diciendo ahora mismo: «Vamos a resolverlo. Mantengamos relaciones comerciales normales con Estados Unidos».

Chris Hedges: ¿Cuáles serán las consecuencias si este bloqueo continúa, cosa que supongo que hará? ¿Cuáles serán las consecuencias dentro de Cuba?

Medea Benjamin: Chris, ni siquiera quiero imaginar que este bloqueo continúe porque realmente está destruyendo la capacidad de llevar una vida normal. La gente no puede ir a trabajar porque los autobuses no funcionan o, si llegan al trabajo, no hay electricidad ni materiales. Entonces, ¿qué se supone que deben hacer? A los niños les cuesta mucho llegar al colegio. Muchos de los profesores se han marchado porque sus salarios son muy bajos. Los hospitales apenas funcionan. Los médicos de allí son héroes, siguen aguantando, siguen intentando atender a sus pacientes con lo poco que tienen. Pero cuando ni siquiera tienes acceso a agua caliente en el hospital, y mucho menos a analgésicos y todo tipo de cosas como suturas, elementos básicos necesarios para las operaciones…, el gobierno ha dicho que hay 60.000 personas esperando a ser operadas y 11.000 de ellas son niños.

La tasa de mortalidad infantil está aumentando. Los pacientes con cáncer no pueden recibir tratamiento. Los pacientes con diabetes tampoco pueden recibirlo. Por lo tanto, esto está causando un gran sufrimiento en Cuba en estos momentos. Se ve la basura amontonada en las calles porque no tienen gasolina para los camiones. En los meses más calurosos, eso provocó un brote de tres enfermedades diferentes transmitidas por mosquitos que afectaron a un tercio de la población. ¿Cuánto tiempo puede durar esto? No lo sé. No lo sé. No creo que esto pueda seguir así otros seis meses, por ejemplo, porque la gente está desesperada.

Y espero que haya conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Y oímos que las hay, pero no sé en qué consisten. Pero confío en que las haya, porque algo tiene que cambiar. Y también espero que cada vez más gente empiece a darse cuenta de lo grave que es la situación en Cuba, de lo medieval que es este asedio al pueblo cubano, de lo hipócrita que es decir que te preocupan los derechos humanos en Cuba y, sin embargo, negar a la gente lo básico para vivir. Así que espero que más gente se informe y se movilice.

Acabamos de volver de nuestro viaje a Cuba y hoy me he pasado por el Congreso para reunirme con un grupo de 10 personas que iban de oficina en oficina pidiendo apoyo para una Ley de Poderes de Guerra, alegando que Trump no tiene derecho a invadir Cuba, y también para una ley llamada Ley de Comercio entre EE. UU. y Cuba, para levantar las restricciones. Y, al ir a las oficinas, empezamos por los demócratas, y se mostraron muy comprensivos porque habían oído hablar de la situación en la isla. Así que creo que la gente está tomando conciencia de lo que está pasando, y espero que podamos ejercer una presión significativa sobre nuestro Gobierno.

Chris Hedges: Aunque cada intento del Gobierno cubano por tender la mano es rechazado por Marco Rubio.

Medea Benjamin: Sin duda, así ha ocurrido, pero ya sabes, como estamos viendo en Irán y vimos en Venezuela, no siempre hay un acuerdo al cien por cien entre Marco Rubio y Trump en lo que respecta a las políticas. Estoy segura de que Marco Rubio quería derrocar a todo el Gobierno de Venezuela, pero Trump se conformaba con secuestrar a Maduro y a su esposa y mantener al resto del gobierno en su sitio siempre que pudiera conseguir un mayor acceso, porque Chevron ya operaba en Venezuela, pero un mayor acceso para las empresas estadounidenses.

Lo mismo podría ocurrir en el caso de Cuba, donde Marco Rubio sin duda quiere tener la oportunidad histórica de derrocar al Gobierno cubano, pero quizá Trump se conforme con algún tipo de acuerdo menor en Cuba en el que haya una mayor apertura a las inversiones. Así que ya veremos. No creo que debamos pensar que Marco Rubio tiene la última palabra sobre lo que sucederá con Cuba.

Chris Hedges: ¿Piensas que hay alguna probabilidad de que se produzca una invasión terrestre real?

Medea Benjamin: Estados Unidos no deja de repetir que no está contemplando una invasión terrestre en Cuba, pero no podemos fiarnos de la palabra de nuestro Gobierno en absoluto. No puedo imaginarme una invasión terrestre, pero tampoco podía imaginarme que Estados Unidos iba a invadir y a iniciar esta guerra con Irán. Creo que al ejército cubano le costaría mucho repeler un ataque militar de Estados Unidos. Pero una invasión terrestre sería otra historia. Y no creo que los cubano-estadounidenses quieran realmente ver a sus familiares bombardeados, aunque a muchos de ellos parece que no les importa verlos morir de hambre. Así que no sé cuál sería la probabilidad de una invasión militar.

Chris Hedges: Cuando estuviste en Cuba, ¿qué fue lo que más te sorprendió?

Medea Benjamin: Lo que me sorprendió fue el nivel de resignación que mostraba mucha gente. Aunque odiaban la idea de que Trump dijera que iba a tomar el control del país y hacer lo que quisiera, mucha gente con la que hablé en la calle decía: «Da igual, sólo sácadnos de esta miseria. No podemos seguir así».

Y eso es algo que no había visto. Y quiero decir, Chris, que llevo muchos años yendo a Cuba. Esta no es la Cuba que yo conocía. Hay muchísima gente mendigando en las calles. Nunca vi mendigos cuando fui por primera vez a Cuba. Hay gente sin techo, no muchos, pero los hay. Eso no se veía antes. Y el nivel de desigualdad es enorme porque los sueldos son de 20 dólares al mes, 25 dólares al mes, y los precios son muy altos para la gente local. Es una situación similar a la que vemos en lugares como Gaza, donde hay comida en los mercados, pero la gente no tiene dinero para comprarla.

Por otro lado, quienes tienen familiares en el extranjero se encuentran en una situación mucho mejor, y ahora hay cubanos muy ricos. Y una de las cosas de las que nos hablaron nuestros ponentes fue el aumento de las desigualdades raciales, ya que quienes tienen familiares en el extranjero que pueden enviarles dinero suelen ser cubanos blancos. Por eso, quienes suelen tener negocios dentro de Cuba son los cubanos blancos. Y son los cubanos negros quienes suelen soportar la peor parte de este estrangulamiento económico.

Chris Hedges: Cuando dices que los autobuses no circulan, ¿cómo es de grave la situación del transporte? ¿Están las calles vacías?

Medea Benjamin: Las calles están increíblemente desiertas, aunque hay algunos coches. Hay algunos vehículos eléctricos. Hay algunos vehículos que han conseguido gasolina en el mercado negro, que era muy, muy cara. Y lo que se les está ocurriendo son unos vehículos eléctricos muy innovadores. Hay algo llamado «tricicletas», vehículos de tres ruedas, eléctricos, en los que caben seis personas en la parte trasera y que se utilizan tanto para transportar mercancías como personas. Hay motos eléctricas que tiene la gente, y en los pocos coches que hay en la carretera, la gente hace autostop y los que tienen coche son muy comprensivos y se detienen constantemente para recoger a gente. Les preguntamos a nuestros guías: «¿Cómo llegáis hasta aquí?». Y uno de ellos dijo: «Hago autostop». Pero a veces tiene que esperar bastante tiempo a que un coche lo recoja.

Existe esa economía solidaria en la que la gente realmente se ayuda entre sí. En otro país donde no exista ese sentido del colectivismo se vería mucho más hambre, mucha más miseria, pero en Cuba se las arreglan para salir adelante gracias a este tipo de solidaridad. Hace poco estuve en la parte oriental de la isla. Allí había aún menos tráfico. Pero lo que encontré en Holguín, por ejemplo, fue un resurgimiento del uso del caballo y la carreta. Y las carretas llevaban a la gente de un lado a otro. Las carretas también recogían la basura de la calle. Y eso hacía que estuviera mucho más limpio que en La Habana. Pregunté por los caballos en La Habana. Y estoy segura de que hay algunas restricciones, pero la gente me dijo que ni siquiera hay suficiente comida para mantener a los caballos lo suficientemente fuertes y sanos como para que puedan proporcionar ese tipo de transporte.  

Chris Hedges: Y vuestra iniciativa fue multinacional. Había una flotilla que partió de México, pero participaron personas de todo tipo de nacionalidades en este intento de llevar —que al final resulta simbólico— ayuda humanitaria y protestar contra el bloqueo, ¿es así?

Medea Benjamin: Nuestra presencia animó realmente mucho a los cubanos. No podíamos caminar por la calle sin que la gente se nos acercara y nos dijera: «Gracias por vuestra solidaridad. Os vi en la televisión. Gracias». Fuimos de toda Europa. Había delegaciones de Italia, de España. Había gente de Colombia, de Brasil, mucha gente de México y éramos muchos los que íbamos de Estados Unidos. Éramos 170 en nuestro grupo, pero también había grupos que venían con diferentes organizaciones, como el People’s Forum o Global Exchange. Había gente de la Red Nacional sobre Cuba, ese grupo de cubano-estadounidenses que mencioné, los Cuban Americans for Cuba. Así que éramos cientos de personas y fue maravilloso recorrer la ciudad, ver a la gente, recibir tantos saludos y muestras de solidaridad; realmente fue un gran estímulo. Y tuvimos un problema con los barcos, porque las compañías de seguros no querían asegurar barcos para ir a Cuba. Y también tenían miedo de las amenazas de Trump. Así que conseguimos un barco que llevaba a unas 30 personas y luego un par de veleros. Y el barco más grande acaba de llegar hoy a Cuba, donde recibió una bienvenida realmente maravillosa. Y en ese barco había gente procedente de todas partes.

Y una de las conexiones reales que se establecieron fue el movimiento de solidaridad en torno a Gaza y Palestina y hacia Cuba. En nuestra delegación contábamos con profesionales palestinos, escritores palestinos, trabajadores sanitarios palestinos, Doctor Against Genocide, y se reunieron en Cuba con los palestinos que habían estado estudiando en la facultad de medicina y con algunos que ya se habían graduado. Fue un encuentro precioso.

Además, en el barco hay mucha gente, y también en nuestra delegación, que forma parte de la Flotilla Global Sumud hacia Gaza y que participará en la próxima Flotilla que partirá en abril. Así que hubo muchas conexiones entre personas que han estado defendiendo al pueblo palestino y ahora muchas de ellas son conscientes por primera vez de los problemas en Cuba y de las muchas similitudes a las que se enfrentan los cubanos y los palestinos.

Chris Hedges: Cuando te reúnes con legisladores, si se muestran comprensivos, ¿qué les pides?

Medea Benjamin: A partir de hoy se debate en el Senado y en la Cámara de Representantes la Ley de Poderes de Guerra, un proyecto de ley que establece que Trump no puede invadir Cuba sin pasar por el Congreso. Es muy importante, incluso simbólicamente, que se celebre esa votación. Y, por supuesto, estamos presionando a todos los demócratas e intentando que algunos republicanos también se sumen a la causa. El Congreso está muy polarizado y los republicanos tienen mucho miedo de ir en contra de Trump.

Pero esperamos conseguir que algunos de ellos también se sumen a esto, porque muchos no están contentos con lo que está pasando en Irán. Y esta sería una oportunidad para que demostraran que no apoyan que Estados Unidos se entrometa en todos esos otros países. Eso es importante.

Y luego hay otro proyecto de ley que presentó recientemente Jim McGovern. Se trata de la Resolución 1721 de la Cámara de Representantes, la Ley de Comercio entre EE. UU. y Cuba, que levantaría el embargo y permitiría a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba. Esto es lo que pedimos.

Y debo decir que hoy hemos recibido mucho apoyo. He podido hablar directamente con algunos miembros del Congreso y me han dicho: «Oh, estoy tan, tan indignado por lo que está pasando en Cuba y me alegro de que por fin haya un proyecto de ley al que pueda mostrar mi apoyo». Por supuesto, estas personas podrían haber presentado su propio proyecto de ley hace mucho tiempo y no lo hicieron. Pero creo que obtendremos un apoyo bastante bueno en el Congreso.

Chris Hedges: ¿Hay algo más que quieras añadir, Medea, antes de terminar?

Medea Benjamin: Sí. También estamos intentando organizar viajes a Cuba de forma regular, yendo y yendo y yendo, porque nos hemos dado cuenta de que la gente que no ha podido venir en este viaje tiene muchas ganas de ir. Así que pueden consultar la página web de CODEPINK para ver los próximos viajes. Y otra cosa es organizar sus propias recaudaciones de fondos para Cuba. Es una forma estupenda de reunir a la gente, de hablar de lo que está pasando, de recaudar algo de dinero y de donarlo a una de las muchas organizaciones que están recaudando fondos para paneles solares o para medicamentos para Cuba. Así que esas son otras cosas que la gente puede hacer.

Chris Hedges: Genial. Gracias, Medea. Quiero dar las gracias a Sophia, Thomas y Max, que han producido el programa. Pueden encontrarme en chrisedges.substack.com

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