MEE staff, Middle East Eye, 22 mayo 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Los activistas de la flotilla que fueron secuestrados y encarcelados por las autoridades israelíes mientras se encontraban en aguas internacionales han denunciado haber sido sometidos a abusos sexuales y torturas durante su cautiverio en Israel.
Unos 430 activistas, que fueron detenidos tras la incursión de las fuerzas israelíes en la Flotilla Global Sumud con destino a Gaza, fueron deportados a Estambul el jueves por la tarde.
Las imágenes mostraban a los activistas llegando a los aeropuertos vestidos con chándales grises de prisión y kufiyas, con los puños en alto, mientras sus familias y simpatizantes les daban la bienvenida.
A su llegada, los activistas denunciaron que les habían disparado con balas de goma, les habían golpeado y habían sufrido agresiones sexuales mientras estaban bajo custodia israelí.
El periodista italiano Alessandro Mantovani, que se encuentra entre los deportados, declaró a los periodistas en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, que a él y a otros «los llevaron al aeropuerto Ben Gurión esposados y con cadenas en los pies y los subieron a un vuelo con destino a Atenas».
Afirmó que los soldados israelíes «nos dieron una paliza. Nos dieron patadas y puñetazos y gritaban ‘Bienvenidos a Israel’».
Miriam Azem, del grupo israelí de defensa de los derechos humanos Adalah, denunció que una de las activistas «fue obligada a desnudarse y a correr mientras los guardias se reían».
Una activista contó en una entrevista en vídeo que le ataron las manos y los pies mientras la arrastraban soldados israelíes, y añadió que las esposas le apretaban tanto que «perdió la sensibilidad en las manos».
«Se reían todo el tiempo. Todo estuvo plagado de sadismo», declaró a los periodistas. «Me quitaron la camiseta, me hicieron fotos. Nos maltrataron toda la noche».
La activista australiana Juliet Lamont afirmó que la «ataron con cables, la torturaron con agua y la agredieron sexualmente».
«Había gente con costillas rotas, a la que le habían disparado con pistolas eléctricas en la cara y a la que le habían inyectado sedantes desconocidos».
Las fotos compartidas en Internet parecen mostrar a activistas que han sufrido lesiones a causa de las presuntas palizas.
El activista brasileño Thiago Avila, que fue detenido por las autoridades israelíes durante una operación anterior de la flotilla, publicó un vídeo en el que denunciaba que los activistas fueron «violados» por soldados israelíes.
Afirmó que hubo «muchos casos de violencia sexual… en el barco prisión, de camino al puerto de Ashdod».
Adalah afirmó que «toda la operación» de Israel, incluida la incursión «ilegal» contra los buques de ayuda humanitaria en aguas internacionales y la «tortura sistemática, la humillación y la detención arbitraria» de los activistas a bordo, constituye «una violación flagrante del derecho internacional».
Indignación mundial
La liberación de los activistas se produce tras la indignación mundial suscitada por un vídeo difundido en Internet en el que se veía al ministro de Seguridad de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, supervisando la humillación y el maltrato de los participantes de la flotilla detenidos.
Se le grabó ondeando una bandera israelí y enfrentándose a los activistas detenidos mientras estos eran maltratados y obligados a arrodillarse boca abajo por agentes del Servicio Penitenciario de Israel.
Las imágenes provocaron una reacción de rechazo dentro de Israel, aunque esta se centró en gran medida en la preocupación de que el vídeo hubiera dañado la imagen del país en el extranjero.
También suscitó la condena de varios líderes mundiales, incluidos funcionarios de países cuyos ciudadanos se encontraban entre los detenidos por Israel.
Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, dijo que estaba «consternado» por las imágenes.
Mientras tanto, varios países, entre ellos el Reino Unido, Italia, España y Francia, convocaron al encargado de negocios de Israel para protestar por el vídeo.
N. de la T.: ¡Qué tristeza, qué rabia, mucha indignación por parte de algunos gobiernos, pero, como siempre… mucho ruido y pocas nueces!
Foto de portada: Activistas italianos de la flotilla a su llegada al aeropuerto de Fiumicino, en Italia, tras ser deportados de Israel el jueves (Remo Casilli/Reuters)