Illy Pe’ery, +972.com Magazine, 4 junio 2016
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Illy Pe’ery es periodista de investigación y editora adjunta de la revista digital independiente israelí «The Hottest Place in Hell».
Las fuerzas de defensa israelíes están formando a soldados y otros funcionarios de defensa para llevar a cabo operaciones psicológicas destinadas a «influir en la conciencia pública» tanto en Israel como en el extranjero, según revela una licitación interna del Ministerio de Defensa publicada el pasado mes de julio y a la que ha tenido acceso el medio de investigación israelí The Hottest Place in Hell. Los cursos, impartidos en hebreo e inglés por académicos no vinculados al ejército, están dirigidos al personal de defensa destinado tanto en el país como en el extranjero, así como a «socios extranjeros» no especificados.
Entre las ofertas se incluyen cursos sobre cómo utilizar datos para moldear discretamente las actitudes y acciones de los públicos-objetivo, la recopilación de inteligencia para tales operaciones y la formación de influencers. La mayoría de los cursos están orientados a operaciones de influencia «ofensivas», es decir, aquellas destinadas a alterar o manipular activamente las creencias, actitudes y comportamientos de los públicos-objetivo, en lugar de limitarse a proteger una narrativa existente. Incluyen formación en contenidos publicitarios y de marketing, junto con cursos sobre guerra cibernética y recopilación de inteligencia sobre los públicos-objetivo.
En uno de los cursos, los participantes aprenden a aplicar técnicas de «sombrero negro» —un término utilizado para describir métodos de manipulación que eluden las normas de las plataformas tecnológicas en materia de ciberdelincuencia, guerra cibernética u otras actividades maliciosas—. El curso del ejército afirma explícitamente que este módulo está diseñado para «la distribución y promoción de contenido ilegítimo utilizando herramientas y soluciones tecnológicas; una vía que elude Facebook y Google.
Otro curso enseña a los participantes a planificar «operaciones de información con el fin de influir en la opinión pública en el ámbito local e internacional», lo que incluye cómo elaborar y difundir mensajes adaptados a un público-objetivo, evaluar su impacto y aplicar las lecciones aprendidas a «operaciones futuras».
Aunque el programa no especifica los objetivos ni el contenido de las operaciones psicológicas y las campañas de influencia que se imparten en los cursos, en varios puntos se indica que la formación se lleva a cabo de acuerdo con las «consideraciones y expectativas» de la cúpula política de Israel. En otras palabras, siguiendo las directrices del Gobierno.
El Ministerio de Defensa pretendía contratar a un proveedor por dos años, con la opción de prorrogar el acuerdo hasta un total de cuatro años. El inicio del primer curso estaba previsto para agosto de 2025.

El comandante saliente de la Inteligencia Militar de las FDI, Aharon Haliva; el comandante entrante de la Inteligencia Militar de las FDI, Shlomi Binder; y el jefe del Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, asisten a una ceremonia en el cuartel general del Mando de Inteligencia de las FDI en Glilot, Israel, el 21 de agosto de 2024. (Tomer Neuberg/Flash90)
La licitación estaba abierta a instituciones acreditadas por el Consejo de Educación Superior de Israel. Se exigía a los ponentes estar en posesión de «doctorados y/o cátedras en los campos de la influencia, la conciencia, la seguridad y el terrorismo, la comunicación de masas o la comunicación digital y en red», así como «al menos cuatro años de experiencia profesional en los campos de la influencia o la inteligencia de influencia en diversas organizaciones de seguridad».
«Fundamentos de la propaganda»
Según la convocatoria, el programa de formación consta de ocho cursos al año: tres sobre operaciones de influencia, dos sobre «inteligencia de influencia» y tres sobre formación de «activistas online». Cada curso está diseñado para un máximo de 40 alumnos, lo que significa que el programa podría formar a unos 320 «expertos en influencia» al año.
El plan de estudios se divide en bloques temáticos. Uno de ellos, titulado «Fundamentos de la guerra psicológica, la propaganda, el engaño, la legitimidad y la diplomacia pública, y la segmentación de las poblaciones-objetivo con énfasis en el público extranjero», incluye formación sobre la identificación de esfuerzos de influencia adversarios, narrativas e imágenes, así como sobre deepfakes, guerra psicológica, propaganda, engaño, legitimidad y diplomacia pública.
Otro grupo, centrado en la «planificación, ejecución y evaluación de campañas», incluye formación sobre las «consideraciones y expectativas» de la cúpula política, junto con «inteligencia militar», «inteligencia cultural» y «capacidades de recopilación de inteligencia e investigación para ejercer influencia».
Algunos de los cursos —entre ellos los dedicados a las operaciones de influencia, la inteligencia de influencia y el activismo online— se impartirán en inglés para los «socios extranjeros», cuya identidad no se ha especificado. Para estos participantes, el Ministerio de Defensa ha elaborado un programa específico que incluye el estudio del «enfoque estadounidense», es decir, las perspectivas y normas culturales de EE. UU., y la realización de campañas de influencia en la arena internacional.
Para permitir la participación de estas entidades extranjeras, el ministerio determinó que los cursos serán «no clasificados». Sin embargo, la licitación sigue imponiendo estrictas medidas de confidencialidad que separan a los profesores civiles de los alumnos. Las instituciones académicas tienen prohibido revelar a los instructores y al público en general las funciones que desempeñan los alumnos en la comunidad de inteligencia, y los contratistas sólo recibirán los nombres de pila de los alumnos, sin indicación de su unidad de pertenencia.
El documento también sugiere que el ejército está integrando estas operaciones de influencia en su aparato de inteligencia más amplio. El curso de «inteligencia de influencia» está diseñado para formar a los participantes en el uso de los sistemas de recopilación de inteligencia del ejército para proporcionar datos a las campañas de influencia, al tiempo que se mantiene la conciencia de «lo que está sucediendo en otros ámbitos».

Un hombre consulta un mensaje publicado en la página web del servicio secreto israelí, Mishmar David, Israel, 28 de febrero de 2026. (Nati Shohat/Flash90)
Más allá de proporcionar materia prima para las operaciones psicológicas, la inteligencia también se presenta como una herramienta para medir su impacto. El resultado es un bucle de retroalimentación cerrado: la inteligencia recopila datos sobre los públicos-objetivo; las campañas de influencia intentan moldear sus percepciones; y las herramientas de inteligencia se utilizan a continuación para evaluar en tiempo real si el mensaje ha funcionado o necesita ajustes.
La sección sobre «inteligencia cultural» extiende esta lógica al ámbito de la elaboración de perfiles sociales y psicológicos. Se forma a los participantes para analizar a las poblaciones-objetivo —especialmente a las audiencias extranjeras— a través de sus códigos culturales, sensibilidades sociales y contextos políticos, con el fin de elaborar mensajes con más probabilidades de calar y persuadir.
En respuesta a una solicitud de comentarios, un portavoz del ejército israelí describió el programa como «un curso académico para el personal dedicado a las labores de influencia y concienciación en las FDI», añadiendo que su propósito era el «enriquecimiento personal». Afirmó que «funciona de acuerdo con la ley y con procedimientos claros, de conformidad con las directrices de la cúpula política».
Sin embargo, tal y como reveló una reciente investigación de The Hottest Place in Hell, el ejército no limita estos métodos al ámbito del «enriquecimiento personal». Entre octubre de 2023 y diciembre de 2024, la Unidad de Prensa de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevó a cabo una operación psicológica dirigida tanto al público israelí como al internacional, bajo la apariencia de una «organización de noticias sin ánimo de lucro» especializada en la «verificación de datos» de las afirmaciones relacionadas con la guerra de Israel en Gaza.
Formando parte de esa operación, se publicaron docenas de vídeos que promovían los argumentos del ejército israelí sin la debida divulgación, a la vez que se reclutó a personas influyentes en Israel y en el extranjero para amplificar mensajes dictados directamente por el ejército. Lo que en su momento se presentó como una iniciativa aislada parece ahora formar parte de un esfuerzo más amplio y a largo plazo por parte del establishment de defensa israelí para institucionalizar las operaciones de influencia a escala nacional —e incluso internacional—.
Una versión de este artículo se publicó por primera vez en hebreo en The Hottest Place in Hell.
Foto de portada: Soldados israelíes en el interior de una oficina del Ejército (IDF ICT and Cyber Defense Directorate)