Altos el fuego y construcción: De cómo Israel está consolidando su presencia en el Líbano y Siria

Daniel Hilton (Londres), Adam Chamseddine (Beirut), Levent Kemal (Ankara) y Reem Aouir (Manchester), Middle East Eye, 11 junio 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Daniel Hilton es corresponsal especial de Middle East Eye y antiguo jefe de redacción. Ha informado desde distintos puntos de Oriente Medio y el norte de África, más recientemente desde Sudán, Siria, Palestina, Israel y el Sáhara Occidental. En abril de 2021, su reportaje desde la ciudad libia de Tarhuna sobre las atrocidades de la guerra civil fue galardonado con un Premio de los Medios de Comunicación de Amnistía Internacional. También ha sido finalista de los premios Prix Bayeux para corresponsales de guerra y del premio al periodista del año en los premios Drum.

Adam Chamseddine es un periodista de investigación afincado en Beirut y asesor principal del Instituto de Políticas Badil. Colaborador habitual de Middle East Eye, anteriormente ha trabajado como reportero para The Washington Post y ha colaborado con The Wall Street Journal. También fue corresponsal principal de la cadena libanesa Al-Jadeed TV, donde llevó a cabo una investigación que sacó a la luz la corrupción existente en la clase política del país.

Levent Kemal es un periodista independiente afincado en Estambul. Cubrió las guerras civiles y los conflictos en Siria e Iraq como periodista independiente. Posteriormente, trabajó como corresponsal en Siria para la agencia de noticias pública turca Anadolu.

Reem Aouir es productora audiovisual y periodista especializada en la creación de contenidos visuales de gran impacto para cine, televisión y plataformas digitales; bilingüe en árabe e inglés, afincada en Mánchester.

Con sus amplias vistas panorámicas del sur del Líbano y las banderas ondeando sobre almenas milenarias, las imágenes que Israel difundió la semana pasada de sus tropas tomando el castillo de Beaufort tenían como objetivo provocar asombro e indignación.

El castillo cruzado es sin duda un monumento impresionante con una historia conmovedora.

Pero, aunque los ojos de los soldados israelíes invasores se habrán visto indudablemente atraídos por los enormes bloques de basalto de sus antiguas murallas, es posible que algunos vestigios a lo largo de las murallas occidentales también hayan llamado su atención: búnkeres de hormigón.

Entre 1982 y 2000, Israel mantuvo una base permanente en el castillo de Beaufort, que fue bombardeada repetidamente por Hizbolá durante una campaña de guerrilla que acabó por expulsar a los ocupantes.

Un cuarto de siglo después, Israel ha vuelto a establecer bases militares fortificadas en puntos estratégicos de los territorios recién ocupados.

Esta vez, se extienden por el sur del Líbano y Siria, desde la costa mediterránea hasta la cuenca del Yarmuk, pasando por la cima del monte Hermón.

Desarrolladas desde finales de 2024, el análisis de imágenes satelitales revela un esfuerzo concertado por construir fortificaciones e infraestructura que sugiere la intención de permanecer in situ.

Oficiales militares sirios y libaneses, así como fuentes cercanas a Hizbolá, afirman a Middle East Eye que no se hacen ilusiones: a pesar de las promesas de retirada, Israel pretende que estas bases sean permanentes.

«Si tienes intención de retirarte, no llevas a cabo todo este trabajo», afirma una fuente militar libanesa a MEE.

Líbano: invasión, tregua y desarrollo

Israel invadió el Líbano en octubre de 2024, lo que agravó los enfrentamientos transfronterizos con Hizbolá, que se prolongaban desde hacía un año y que el movimiento libanés había iniciado en respuesta al genocidio de Gaza.

Para cuando Israel accedió a retirarse por completo en el acuerdo de alto el fuego del 27 de noviembre de 2024, el Líbano estaba traumatizado.

La cúpula de Hizbolá había sido prácticamente aniquilada, 4.000 personas habían sido asesinadas por Israel y más de un millón habían sido desplazadas del sur y de zonas de Beirut.

Según los términos de ese acuerdo, los israelíes tenían 60 días para retirarse, a cambio de lo cual Hizbolá prometía replegarse al norte del río Litani. Sin embargo, a pesar de una prórroga, la fecha límite llegó y pasó, y Israel se negó a abandonar cinco posiciones que había establecido en los primeros días de la invasión.

Estas cinco bases se construyeron todas en cimas de colinas, lo que les proporcionaba una línea de visión clara sobre amplias extensiones del sur del Líbano.

A lo largo de la mayor parte de los 79 km de frontera del Líbano con Israel, se alzan sobre varias ciudades y pueblos, todos los cuales ahora están despoblados y algunos de los cuales han sido arrasados.

Bases israelíes en el Líbano y Siria (Fuente: MEE)

UNIFIL, la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU que tiene previsto poner fin a sus operaciones en 2027, lleva dos décadas operando en la zona, e Israel parece estar utilizando —y mejorando— las pistas que utilizan sus patrullas.

El puesto de Labbuneh, la posición más occidental de Israel, se encuentra a sólo 150 metros de una base de la UNIFIIL, y a 2 km del cuartel general de la fuerza, situado en la costa.

De manera similar, en Tal Dowary, cerca de Houla, la base israelí se ha establecido a 1,5 km de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la UNIFIL.

Las imágenes de satélite muestran que las obras comenzaron en los emplazamientos en octubre de 2024. En un primer momento, se destruyen los edificios cercanos. Israel ha utilizado ataques aéreos, detonaciones y excavadoras para arrasar zonas cercanas a la frontera.

Las imágenes también muestran la ampliación de carreteras, la degradación del terreno y la aparición de fortificaciones de tierra en los meses siguientes. A finales de año, han comenzado a aparecer unidades de alojamiento y vehículos en las bases.

Las obras se aceleran realmente una vez que entra en vigor el alto el fuego e Israel ha acordado retirarse.

De enero a septiembre de 2025, Israel desarrolló rápidamente los emplazamientos. Las fortificaciones se ampliaron, se elevaron y se extendieron, incluso a lo largo de algunas carreteras.

Los perímetros de algunas bases se ampliaronn, con carreteras ensanchadas y torres de vigilancia erigidas.

En noviembre, las imágenes muestran un gran aumento de las unidades de alojamiento y los vehículos en todos los emplazamientos.

«Durante 15 meses, hemos observado cómo los israelíes traían refuerzos, realizaban trabajos de excavación y abrían carreteras alrededor de estos emplazamientos, medidas que sugieren la intención de quedarse de forma permanente», afirma la fuente militar libanesa.

Imágenes de octubre de 2023 y diciembre de 2025 revelan una nueva base israelí, a la derecha de la imagen, adyacente a la base existente de la ONU en Labbuneh (MEE)

Las bases son, según una fuente cercana a Hizbolá, centros operativos «diseñados de forma defensiva, lo que hace imposible acercarse a ellas, al tiempo que permiten lanzar operaciones ofensivas desde ellas».

Según la fuente, que conoce de cerca los acontecimientos en el sur, la intención de Israel era que las bases le proporcionaran una zona segura de cinco kilómetros de profundidad.

Sin embargo, las hostilidades se reanudaron a principios de marzo, cuando Israel asesinó a Ali Jamenei, de Irán, una importante figura espiritual para muchos chiíes libaneses, y Hizbolá atacó a Israel una vez más, ante la sospecha de una invasión inminente.

Semanas más tarde, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habría aprobado el establecimiento de varios nuevos puestos avanzados en territorio libanés.

Soldados israelíes han declarado a Haaretz que estas nuevas posiciones no parecen ser temporales. «Se trata de puestos avanzados permanentes que estarán ocupados durante mucho tiempo», declaró un soldado al periódico. «Nadie sabe realmente adónde va a parar todo esto».

La utilidad de las bases israelíes en el Líbano es discutible. Hizbolá, a pesar de haber sido atacado casi a diario durante el supuesto alto el fuego, se ha reorganizado en el sur ante las narices de Israel.

Y desde que se reanudaron las hostilidades, se han observado ataques y operaciones de Hizbolá en varias zonas fronterizas, sin que las tropas israelíes hayan podido imponer su control en pueblos cercanos a sus bases, como Jiam.

Del mismo modo, el control israelí sobre las posiciones destinadas a convertirse en nuevos puestos avanzados ha sido inestable: Hizbolá incluso logró grabarse a sí mismo arrancando una bandera israelí de uno de esos puestos cerca de la localidad occidental de al-Bayada.

Imágenes de octubre de 2023 y noviembre de 2025 revelan cómo se han destruido edificios para dar paso a una nueva base israelí al sur de un puesto de la ONU en Tal Dowary (MEE)

El jueves pasado se presentó una nueva propuesta de alto el fuego respaldada por Estados Unidos. No se mencionaba ninguna retirada israelí de las zonas que ocupa, que ahora suponen una quinta parte de todo el país.

Israel afirmó que aceptaba el plan, pero siguió atacando el Líbano y ocupando más territorio. El secretario general de Hizbolá, Naim Qasim, declaró que su partido rechaza cualquier acuerdo de alto el fuego que no incluya una retirada total de Israel del territorio libanés.

La fuente cercana al partido advierte de los intentos israelíes de separar por completo el sur del resto del Líbano.

Como muestran las imágenes de satélite, Israel aprovechó el último alto el fuego para consolidar una presencia más permanente en el país.

«Según las evaluaciones actuales, Israel está intentando ahora atrincherarse en todas las posiciones que ha alcanzado y convertirlas en centros fijos», explica la fuente a MEE.

«Sin embargo, hasta ahora, más allá de las posiciones que ya estableció, fortificó y convirtió en centros durante la guerra anterior, todo lo que se ha creado recientemente permanece sin fortificar y vulnerable en cualquier momento a los ataques de la resistencia».

Siria: Revolución y ocupación

El fin de la invasión israelí del Líbano en 2024 coincidió con acontecimientos dramáticos en Siria que abrieron la puerta a una nueva ocupación en el este.

El 27 de noviembre, el día en que comenzó el alto el fuego libanés, los rebeldes sirios salieron en tropel de su bastión en la provincia de Idlib en un asalto que llegaría a Damasco y derrocara a Bashar al-Asad en menos de quince días.

Mientras los rebeldes, liderados por Ahmed al-Sharaa, celebraban el fin de una década de guerra civil, Israel bombardeaba instalaciones militares por toda Siria y desplazaba tropas a una zona de amortiguación neutral supervisada por la ONU y más allá.

Entre los primeros lugares tomados se encontraba la cima del monte Hermón, que con sus 2.814 metros es el segundo pico más alto del Levante.

Netanyahu visitó triunfalmente a las tropas allí en diciembre, insistiendo en que Israel no se retiraría al menos durante un año.

Ya bien entrado el año 2026, Israel sigue en la cima. Mientras tanto, se ha establecido una serie de bases desde la cima del monte Hermón hasta el río Yarmuk, en la frontera entre Siria y Jordania: una línea de control de 70 km de longitud.

MEE ha identificado al menos diez bases y puestos de observación israelíes instalados en zonas de Siria recién ocupadas desde la caída de Asad.

Ocho de ellas se encuentran dentro de la zona de amortiguación neutral, creada a lo largo de la frontera de los Altos del Golán ocupados por Israel tras la guerra de Oriente Medio de 1973 y supervisada por otra fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU, la UNDOF.

Las imágenes de satélite también muestran que Israel ha construido largas líneas de fortificaciones de tierra a lo largo de esa frontera, conocida como la Línea Púrpura, que incluyen montículos elevados que permiten a los vehículos ascender para realizar tareas de vigilancia.

Bases israelíes en Siria (desde la parte superior izquierda): Hader, Yabat al-Jashab, Jan Arnabeh, el lago Aziz, Al-Hamidiyah y Quneitra (MEE)

Según Carmit Valensi, director del programa sirio del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas en inglés), el principal centro de estudios israelí especializado en seguridad, la incursión en Siria fue motivada por la desconfianza hacia Sharaa, ahora presidente, y sus fuerzas.

Valensi afirma que los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre contra el sur de Israel «destrozaron» la suposición de que la disuasión —«el pilar principal de la estrategia israelí»— mantendría a raya a sus enemigos.

«A partir de ese momento, Israel decidió adoptar lo que podríamos llamar la estrategia de la zona de amortiguación, que, obviamente, podemos ver claramente en Siria, el Líbano y Gaza», explica a MEE.

Actualmente, hay bases israelíes en tres provincias sirias: Quneitra, Daraa y los alrededores de Damasco.

Al igual que en el Líbano, los terraplenes de tierra salpicados de torres de vigilancia rodean los alojamientos fortificados y las estaciones de vehículos.

Las bases se distribuyen por cimas estratégicas, cruces de carreteras principales y terrenos dominantes con vistas a los corredores que conectan los Altos del Golán con Damasco. En Tulul al-Humr, las tropas israelíes se encuentran a solo 40 km de la capital siria.

«En el oeste de Daraa, las posiciones se seleccionaron específicamente porque ofrecen una visión dominante de las entradas al valle y de los pueblos circundantes», afirma una fuente del ejército del nuevo Gobierno sirio.

Algunas bases israelíes aquí también están cerca de las fuerzas de paz de la ONU: la posición al norte de la aldea de Hader, en las estribaciones del monte Hermón, se encuentra a solo 500 m de una base de la FNUOS.

Sorprendentemente, a medida que la base israelí se desarrolla a lo largo de varios meses, también se observa cómo la posición de la FNUOS se expande y se desarrolla.

Las bases de Israel en Siria se diferencian de sus cinco bases en el Líbano en aspectos importantes. La mayoría de ellas se han establecido en zonas anteriormente ocupadas por el Ejército Árabe Sirio de Asad.

«Inicialmente, las operaciones terrestres de Israel en el suroeste de Siria se centraron en la destrucción de antiguas posiciones del Ejército Árabe Sirio, seguidas de la construcción de nueva infraestructura militar», declaró la fuente del ejército sirio.

«Este proceso incluyó operaciones de minado, la demolición de viviendas civiles, desplazamientos forzados y la destrucción de tierras agrícolas y zonas boscosas, métodos que se asemejan mucho a las prácticas observadas tanto en Gaza como en Cisjordania».

En la cima de la colina cercana a Hader, por ejemplo, las imágenes de satélite muestran cómo Israel está ampliando una antigua posición siria, convirtiéndola en un emplazamiento más grande que incluye nuevos edificios e instalaciones.

En el extremo sur, Israel se ha apoderado del cuartel militar de al-Jasira, situado en una colina que domina los ríos Yarmuk y Raqad.

Y por encima y por debajo de la ciudad de Quneitra, la capital provincial convertida en una ciudad fantasma por Israel décadas atrás, hay otras dos bases israelíes que se han construido sobre las ruinas de antiguos complejos sirios.

Mientras que en el sur del Líbano Israel se sirve de caminos de tierra y carreteras que ya existían antes del conflicto, en Siria ha abierto nuevas vías que conectan las bases y se extienden incluso hasta los Altos del Golán y su mayor localidad, Majdal Shams.

Muchas de las carreteras y caminos, tanto nuevos como antiguos, han sido asfaltados, lo que facilita el rápido desplazamiento de las tropas.

Parece que se ha establecido un puesto de avanzada en la zona boscosa de Yabat al-Jashab, cerca de la Línea Púrpura, con carreteras que lo conectan con puestos fortificados más avanzados en las cercanías.

Se trata de la mayor base israelí en la Siria recién ocupada; las imágenes de satélite muestran que alberga vehículos militares e instalaciones de almacenamiento.

«En cuanto a las características de estas posiciones y bases, podemos suponer que existe una intención de permanecer a largo plazo», afirma Valensi.

La calma engendra caos

Un patrón recurrente tanto en el Líbano como en Siria es la propensión de Israel a desarrollar rápidamente infraestructuras militares durante los momentos de calma.

Aunque no existe un alto el fuego formal ni, de hecho, un conflicto entre Israel y Siria, Damasco ha solicitado la ayuda de EE. UU. para alcanzar un acuerdo que ponga fin a los ataques israelíes y a la ocupación de su territorio.

«Los alto el fuego han funcionado cada vez más como retrasos diplomáticos que brindan a Israel oportunidades para afianzarse militarmente, aprovechar las brechas operativas y consolidar el control territorial. En la práctica, hay pocas pruebas de un proceso diplomático genuino», afirmó una segunda fuente militar siria.

La fuente señaló que Israel extendió rápidamente su presencia en Siria después de que Estados Unidos estableciera en enero un «mecanismo de fusión conjunta» entre los tres países para facilitar la coordinación y contribuir a la desescalada.

Desde entonces, han surgido puestos de control israelíes en varias carreteras del oeste de Daraa, entre Tal Ahmar al-Gharbi y el cuartel militar de al-Jasira.

«Los datos sobre la actividad israelí recopilados entre febrero y mayo indican que Israel no está buscando genuinamente negociaciones ni diplomacia. Más bien, está utilizando los procesos diplomáticos como oportunidades para afianzarse a largo plazo», afirma la segunda fuente.

Valensi cree que la ocupación de amplias zonas de Siria es insostenible, ya que el ejército israelí está agotado tras dos años y medio de guerra regional constante.

Además, advierte de las consecuencias que está teniendo la presencia israelí permanente, activa y agresiva en Siria. «En mi opinión, causa mucho más daño que beneficios», afirma.

Según fuentes militares sirias, Israel ha llevado a cabo una media de 17,5 incursiones en aldeas al mes durante el último año, además de detenciones, bombardeos ocasionales de tierras de cultivo y desalojos forzosos.

«Vemos claramente el cambio y el giro en el discurso sirio hacia Israel, que ha pasado de posturas bastante más moderadas y comedidas a otras mucho más radicales», dice Valensi.

(Este informe ha contado también con la colaboración de Nadav Rapoport desde Tel Aviv).

Foto de portada: Soldados israelíes operan en la cresta de Beaufort, en el sur del Líbano, en esta imagen facilitada y publicada el 31 de mayo de 2026 (Ejército israelí/imagen facilitada vía Reuters).

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