Ruwaida Amer, +972.com Magazine, 3 agosto 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Ruwaida Amer es una periodista palestina independiente de Jan Yunis
Durante cinco años, Rima Salama intentó quedarse embarazada. Cuando por fin lo consiguió, esta joven de 27 años de Rafah ya no vivía en su casa, sino en una tienda de campaña en Al-Mawasi, al oeste de Jan Yunis, separada de su madre y del resto de su familia.
Antes de que comenzara la ofensiva israelí contra Gaza en octubre de 2023, Salama y su marido, Jaled, pasaron años acudiendo al médico en busca de una explicación de por qué no había conseguido quedarse embarazada. Tras una revisión tras otra, los médicos no encontraron ninguna causa médica que impidiera el embarazo y dijeron a la pareja que podía ocurrir en cualquier momento.
«Antes de la guerra, quedarme embarazada ocupaba todos mis pensamientos», dijo Salama. «Mi marido y yo íbamos al médico todos los meses. Pero cuando empezó la guerra, me preocupé por mi familia y por la dura realidad que nos rodeaba, y dejé de intentarlo».
Obligada a huir de su hogar en el barrio de Tel Al-Sultan, en Rafah, en mayo de 2024, Salama y su marido se instalaron en una tienda de campaña en Al-Mawasi junto a la extensa familia de él. Para entonces, su madre y su hermana ya habían abandonado Gaza para ir a Egipto a reunirse con sus hermanos, dejando a Salama sin sus familiares más cercanos a su lado.
En marzo de este año, Salama empezó a sentir un agotamiento diferente al cansancio al que se había acostumbrado durante la guerra. Jaled la llevó al hospital, donde los médicos confirmaron que estaba embarazada. «Fue una sorpresa total», dijo. «Estaba encantada y le preguntaba a mi marido todos los días: ‘¿Puedes creerte que estoy embarazada, Khaled?’».

Vista de un campamento de desplazados en la zona de Al-Mawasi, junto a Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, el 24 de noviembre de 2024. (Doaa Albaz/Activestills)
Pero la alegría se veía empañada por el miedo. Al vivir en una tienda de campaña, Salama había oído a otras mujeres desplazadas describir lo difícil que era llevar un embarazo a término sin la atención médica adecuada, una nutrición suficiente o incluso intimidad. Los ataques israelíes golpeaban repetidamente Al-Mawasi y sus alrededores, y ella temía que su embarazo se perdiera a causa de la guerra. «Estaba muy feliz», dijo, «pero llevaba un miedo constante dentro de mí, como si sintiera que no iba a durar».
En toda Gaza, el embarazo se ha convertido en un estado cada vez más peligroso, ya que las mujeres sufren hambre, desplazamientos repetidos, bombardeos y el colapso de gran parte del sistema sanitario. Los médicos afirman que están presenciando un aumento alarmante de los abortos espontáneos entre las mujeres, especialmente entre aquellas que viven en tiendas de campaña sin acceso fiable a alimentos nutritivos, agua potable, medicamentos o atención prenatal.
El Ministerio de Sanidad palestino registró casi 4.000 pérdidas de embarazo durante los primeros seis meses de 2026, alcanzando un máximo de 920 en abril. A modo de comparación, el ministerio registró aproximadamente 1.200 abortos espontáneos en la segunda mitad de 2025. Alrededor del 74% de todas las pérdidas gestacionales se produjeron durante el primer trimestre y el 27% en el segundo.
El aumento de los abortos espontáneos ha coincidido con un descenso generalizado de los nacimientos: la tasa de natalidad de Gaza se redujo un 3,2% durante el primer semestre de 2026 en comparación con el segundo semestre de 2025.
Una vez transcurridos los tres primeros meses, Salama empezó a creer que su embarazo avanzaba con normalidad. Siguió haciendo frente a las exigencias físicas de la vida en la tienda de campaña, ayudando a su suegra y ocupándose de las tareas cotidianas.

El personal del hospital trabaja en una sala con iluminación limitada, ya que la crisis eléctrica y la escasez de suministros están poniendo en peligro la vida de los pacientes, Complejo Médico Nasser, Jan Yunis, Franja de Gaza, 20 de junio de 2026. (Activestills/Doaa Albas)
Entonces, tras una semana de intensos bombardeos israelíes, le subió la fiebre. En las primeras horas del 15 de julio, se despertó con fuertes calambres y sangrado vaginal. Su marido la llevó rápidamente al Complejo Médico Nasser, en Jan Yunis.
«Lloré porque sabía que el embarazo no seguiría adelante», dijo. «Y eso es lo que pasó. Perdí el embarazo que había esperado durante cinco años debido a las condiciones de la guerra, y estaba sola, sin mi madre ni mi familia a mi lado».
Un sistema sanitario al límite
El doctor Maher Farwana, obstetra y ginecólogo del Complejo Médico Nasser, afirmó que el hospital había registrado un aumento de los abortos espontáneos entre las mujeres que soportaban un desplazamiento prolongado y la vida en campamentos de tiendas de campaña.
«Ha habido un número significativo de mujeres que han sufrido abortos espontáneos en los últimos dos meses, incluidas las que se encuentran en su primer trimestre y algunos mortinatos en el tercero», afirmó. «Esto se debe a la difícil situación en Gaza y al estrés y la ansiedad extremos que sufren las personas que viven en tiendas de campaña en medio de los continuos bombardeos y la inestabilidad».
Según Farwana, más de la mitad de las mujeres embarazadas atendidas en el hospital padecen anemia, mientras que muchas otras sufren hipertensión o diabetes gestacional. «Se trata de una tendencia que estamos observando en toda Gaza y que consideramos muy alarmante», explicó.
Afirmó que el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Israel y Hamás en octubre de 2025 había contribuido muy poco a mejorar las condiciones de las mujeres embarazadas. Los continuos bombardeos israelíes han obligado repetidamente a las mujeres a huir, mientras que muchas de ellas siguen teniendo que realizar tareas físicamente exigentes, como transportar pesados recipientes de agua y esperar durante horas para recogerla —un esfuerzo que puede poner aún más en peligro los embarazos vulnerables—.

Un médico del Hospital Al-Nasser atiende a varios bebés que sufren hipotermia, en Jan Yunis, Franja de Gaza, el 18 de diciembre de 2025. (Activestills/Doaa Albaz)
El colapso del sistema sanitario de Gaza ha agravado esos riesgos. El cierre de los pasos fronterizos y las restricciones a los suministros médicos han dejado a los hospitales sin las hormonas sintéticas necesarias para atender los embarazos de alto riesgo, al mismo tiempo que muchas mujeres tienen poco o ningún acceso a controles prenatales o a asesoramiento médico rutinario.
«No hay centros públicos ni privados que ofrezcan un seguimiento prenatal regular», afirmó Farwana. «Las mujeres embarazadas carecen de asesoramiento y orientación sobre cómo proteger su salud durante el embarazo. Todo ello contribuye a que se produzcan repetidos abortos espontáneos».
El doctor Munir Al-Barsh, director general del Ministerio de Sanidad de Gaza, describió el aumento de los abortos espontáneos como una emergencia tanto médica como humanitaria. «No se trata simplemente de otra estadística más que se suma al balance de la guerra», afirmó Al-Barsh. «Son vidas truncadas».
Señaló que las mujeres embarazadas de Gaza sufren hambre, desnutrición, anemia, desplazamientos repetidos, estrés psicológico crónico, agua contaminada, el colapso del sistema sanitario y una grave escasez de medicamentos y pruebas diagnósticas.
Al mismo tiempo, Al-Barsh advirtió de que ningún aborto espontáneo concreto podía atribuirse de forma definitiva a una única causa sin estudios epidemiológicos especializados. Aun así, señaló: «Este aumento brusco y sin precedentes exige una investigación científica independiente y urgente sobre los efectos de la guerra, el hambre, las privaciones, los desplazamientos y el colapso del sistema sanitario en el embarazo, la maternidad y el futuro de la salud reproductiva en Gaza».
Víctimas de la guerra
Razan Al-Asmar nunca imaginó que perdería a un hijo durante la guerra. Esta mujer de 30 años, originaria del campo de refugiados de Yabalia, ya había soportado repetidos desplazamientos, la pérdida de sus familiares y la destrucción de su hogar y del medio de vida de su marido. Tras dar a luz a dos hijos antes de la guerra, Ahmed y Yamen, no tenía pensado volver a quedarse embarazada. Pero hace siete meses, descubrió que estaba embarazada.

Familias palestinas residen en los cementerios de Jan Yunis tras regresar a sus hogares y encontrarlos destruidos, el 19 de octubre de 2025. (Abed Rahim Khatib/Flash90)
«Sentía que era una niña y estaba muy feliz», dijo. «Pero mi cuerpo estaba muy cansado y simplemente fui dejando pasar los meses. Me aterrorizaba la idea de perder al bebé en cualquier momento. Había oído hablar de mujeres de mi entorno que habían perdido a sus bebés muy pronto».
Desplazada a Al-Mawasi, en Jan Yunis, Al-Asmar tuvo dificultades para acceder a la atención médica. Durante sus embarazos anteriores, acudía regularmente a una clínica privada y tomaba suplementos prenatales. Esta vez, el transporte era complicado, los medicamentos escaseaban y muchos centros de salud ya no funcionaban.
A finales de junio, el cuerpo de Al-Asmar no pudo soportar la tensión. Perdió al bebé en su sexto mes de embarazo. «Esperaba que viniera al mundo y me llenara de alegría», dijo Al-Asmar. «En cambio, su destino fue morir en mi vientre tras un día muy caluroso y agotador».
«No confiaba en que mi cuerpo pudiera llevar el embarazo a término, y eso es exactamente lo que pasó», continuó. «Ha tenido suerte de no haber nacido en el infierno de la guerra de Gaza».
Raja Yassin, comadrona del Hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza, afirmó que la experiencia de Al-Asmar refleja las condiciones a las que se enfrentan las mujeres embarazadas en toda Gaza. Las tiendas de campaña abarrotadas, el agua contaminada, los residuos acumulados y la proliferación de insectos y roedores han creado unas condiciones de vida inseguras, mientras que el agravamiento del hambre ha dejado a muchas mujeres sin posibilidad de obtener una alimentación equilibrada ni los suplementos esenciales.
Es más, la destrucción de los servicios de salud reproductiva ha interrumpido el acceso a la planificación familiar, lo que contribuye a un mayor número de embarazos no deseados en circunstancias en las que a menudo ni siquiera se dispone de atención prenatal básica.

Los hospitales se enfrentan a la escasez de material de laboratorio, hospital de los Mártires de Al-Aqsa, Deir Al-Balah, centro de Gaza, 5 de mayo de 2026. (Activestills/Doaa Albaz)
El impacto psicológico se ha vuelto igualmente significativo, añadió Yassin. Las mujeres embarazadas viven bajo un bombardeo constante mientras se preocupan por el desplazamiento, la pérdida de seres queridos y por si podrán encontrar atención médica o incluso un lugar seguro donde dar a luz.
«Muchas mujeres ya no se centran únicamente en llevar a buen término su embarazo», afirmó. «Están preocupadas por encontrar un lugar seguro donde dar a luz, conseguir un médico que supervise su estado o satisfacer las necesidades básicas de su recién nacido».
Añadió que los largos trayectos a pie para llegar a los centros de salud, sumados al trauma de perder a familiares, siguen agravando los riesgos físicos y psicológicos del embarazo.
Para Sawsan Baraka, la pérdida se produjo de forma repentina. Embarazada de cinco meses, esta mujer de 30 años y madre de tres hijas había llevado a sus hijas a la playa de Al-Mawasi el 17 de junio, con la esperanza de que el agua del mar les proporcionara alivio del intenso calor y calmara las picaduras de mosquitos y pulgas que cubrían su piel.
«Nos sentamos en la playa y dejamos nuestras cosas en el suelo», recordó. «Las niñas estaban nadando con su padre, mientras mis familiares y yo charlábamos y las observábamos. Entonces oímos una enorme explosión y el humo lo llenó todo. Ya no podíamos vernos unas a otras. Grité: ‘¡Mis hijas! ¡Mis hijas!’. Mis familiares también gritaban. Los gritos se extendieron por todas partes y sentí que nadie podía ya oírme».
Foto de portada: Recién nacidos recibiendo tratamiento en la unidad de cuidados intensivos neonatales del Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, en Deir Al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, el 18 de enero de 2026. (Khalil Kahlout/Flash90)