Robert Hunziker, CounterPunch.org, 7 agosto 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK. Email: rlhunziker@gmail.com.
El cambio climático es la fuerza que impulsa la mayor oleada migratoria de todos los tiempos. Serán 500.000.000 o quizá 2.000.000.000; nadie sabe a ciencia cierta cuántos, pero a medida que el cambio climático se agrava, las estimaciones van en aumento. Los estudios científicos apuntan a que, en las próximas décadas, podría haber hasta dos mil millones de personas sin hogar vagando por el planeta, buscando con desesperación un lugar donde vivir.
Este es el tema de la última película de Josh Fox, The Welcome Table (2 h 11 min), de HBO Documentary Films, que se estrenará en junio de 2026. Fox es conocido sobre todo por su documental de 2010 Gasland, nominado al Óscar y ganador de un Emmy.
Decider, la web de cultura pop del New York Post dedicada a las reseñas «Stream it or Skip it» (Hay que verlo o pasarlo por alto), califica The Welcome Table como «Stream it» (Hay que verlo)… «Un documental impactante y memorable sobre las personas desplazadas por el cambio climático».
La película es directa y va al grano: «Se prevé que una de cada tres personas abandone su hogar debido al cambio climático. Se avecina la mayor migración masiva de la historia de la humanidad. Los gobiernos saben que esto va a ocurrir. Están construyendo muros y centros de detención. Los muros simbolizan el racismo, el nacionalismo y el fascismo, y dividen a la sociedad en bandos desiguales y separados. Los muros generan malentendidos».
El cambio climático nos afecta a todos porque, en un sentido muy real, todos hemos abandonado nuestro hogar, hemos emigrado sin ser realmente conscientes de ello. Al parecer, nos hemos trasladado a un planeta afectado por el cambio climático. Este es ahora nuestro hogar, un planeta diferente, muy distinto de cualquiera en el que hayamos vivido. Esta es la visión general del interesante documental de Josh Fox.
Reflexiones de un migrante: «¿Qué nos indica que somos bienvenidos? ¿Qué es el hogar?» sirven como introducción a lo que se pierde con demasiada facilidad y se olvida tan pronto. «Todo está cambiando. La estabilidad en la que se basa esta civilización mundial está a punto de desvanecerse. El clima está cambiando más allá de lo imaginable».
Al principio de la película, un plano general de una larga mesa de madera en un prado verde de Bywater Levee, en Nueva Orleans, sirve de escenario para que la gente cuente historias de la vida real. Personas (desconocidas) de todos los continentes, desplazadas por el cambio climático, se reúnen por primera vez para contar sus historias en esta larga mesa de madera situada en una loma cubierta de hierba, preguntándose: «¿Dónde está ahora nuestro hogar?».
Una pareja de supervivientes de un incendio de Paradise, California (2018). El enorme incendio consumió el equivalente a 800 campos de fútbol por minuto, ¡no por hora, sino por minuto! Ochenta y cinco personas quedaron atrapadas en el infierno y murieron, un testimonio real de un clima implacable, más seco y caluroso que nunca en la historia de la humanidad. Este es el ejemplo más claro de la destructividad del calentamiento global. ¡Ya nada es normal!
En todo el mundo, los «incendios forestales habituales» se han convertido en «infiernos climáticos» ajenos a la experiencia humana, ya que 22.000 residentes de Paradise se vieron desplazados y se convirtieron, de la noche a la mañana, en refugiados de nuestros días. Incendios y tormentas por todas partes, y las «bombas de lluvia» que caen del cielo en Brasil matan a 50 personas, desplazan a un número indeterminado de personas, se producen deslizamientos de lodo que obligan a los migrantes sin hogar a refugiarse en costas extranjeras mientras sus pueblos natales quedan sepultados.
El clima implacable se debe, en parte, a que la atmósfera del planeta es mucho más húmeda que antes. El aire cálido retiene más vapor de agua, hasta que, de repente, este se desborda y se descarga de golpe, provocando deslizamientos de lodo que arrancan árboles de raíz, desplazan rocas y sepultan pueblos enteros. Familias corrientes, ciudadanos de a pie, se ven obligados a marcharse, a emigrar.
En toda Sudamérica y Centroamérica, el cambio climático ha desestabilizado todos los aspectos de la vida. O bien hace demasiado calor, con una agricultura devastada, o bien llueve en exceso, con torrenciales riadas repentinas. La gente emigra dentro de sus propios países o hacia el norte, a EE. UU., en dirección al Muro, pero: «Los demagogos siempre nos han dividido entre los que eran bienvenidos y los que no. Y para hacerlo, nos dividen entre los que son humanos y los que no lo son». Grabación de un mitin de Trump: «Animales. Son animales. Están entrando en nuestro país. No son personas… echad un vistazo a la muerte y la destrucción que han causado las personas que llegan a este país, causadas por personas que no deberían estar aquí».
En 2019, la Administración Trump anunció una nueva política para los migrantes que solicitaban asilo legalmente. Las familias con niños pequeños serían separadas y enviadas a centros de detención. La política constituía una clara violación del derecho internacional y se consideró un caso de maltrato infantil.
Declaración Universal de los Derechos Humanos
La sociedad se rebeló contra la flagrante falta de respeto hacia el ser humano: en 1948, la ONU adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y nació un nuevo tipo de ser humano. Un ser humano con derechos: el derecho a ir a cualquier parte del mundo, el derecho a salir de un país. Violar estos derechos es un crimen contra la humanidad. Esta declaración fue el legado de la Segunda Guerra Mundial, cuando el fascismo tildó a las personas no blancas de enemigos del Estado; para que nunca más volviera a suceder.
En 1951 se adoptó una nueva definición y un protocolo para proteger a los migrantes, también conocido como: Estatuto de los Refugiados. Se definió como refugiado a toda persona que temiera ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, condición social o política. Y los refugiados pueden solicitar asilo en cualquier parte del mundo con solo cruzar una frontera. Pero el cambio climático no está incluido en estos derechos. La definición de refugiado no incluye el cambio climático como causa de huida. El cambio climático no existía en 1951. Por ello, nuestro marco jurídico se está desmoronando ante un clima que se está desmoronando. En otras palabras: «Si el clima te empuja al otro lado de la frontera, si destruye tu hogar, a pesar de tu derecho a desplazarte, no tienes estatus legal y no puedes solicitar asilo».
Costa de Calabria, Italia (2023)
Las raíces familiares de Josh Fox se remontan a la costa de Calabria, en Italia, que quedó prácticamente desierta a principios del siglo XX, con una economía colapsada, a medida que los italianos emigraban a Nueva York en busca de un medio de vida. Al llegar a Nueva York, se vieron intimidados por una enorme reacción contra los inmigrantes italianos. Las viñetas de las revistas neoyorquinas representaban a los italianos como ratas con cuchillos entre los dientes, que propagaban el socialismo, el comunismo y la anarquía a las puertas de nuestra ciudad. Las viñetas de las revistas neoyorquinas llegaban incluso a mostrar «un muro» para restringir la inmigración. Es el mismo racismo, otro siglo, otra raza. Hay cosas que nunca cambian; insultar es fácil, pero al final todo acaba hundiéndose en las cloacas más sórdidas, con un hedor que se te queda grabado.
El muro del mar Mediterráneo
La UE utiliza, en esencia, el mar Mediterráneo como muro. El ejército italiano suministra a Libia buques de guerra para patrullar las balsas de migrantes, conocidos como la Guardia Costera libia. Disparan contra las balsas llenas de migrantes procedentes de África, o los devuelven a Libia, donde las personas son esclavizadas, violadas o extorsionadas para obtener dinero, torturadas y sometidas a detenciones arbitrarias. Los medios de comunicación mundiales no ven esto.
En oposición a la Guardia Costera Libia, SOS Mediterráneo es una ONG que rescata a los migrantes del mar. Sin embargo, según datos no oficiales, es probable que hasta 40.000 migrantes se hayan ahogado en el mar.
Chris Obuheyi abandonó su hogar en Nigeria en busca de costas más seguras y acabó en una pequeña embarcación cruzando el Mediterráneo. Fue uno de los afortunados, ya que casi todas las personas que iban en la balsa de goma se ahogaron; cuenta una historia espeluznante de captura y de haber estado a punto de morir, pero acabó en Sicilia y desde entonces se ha convertido en un músico famoso. Nigeria es un país que se ha visto, y se sigue viendo, azotado por inundaciones masivas provocadas por el clima y/o por un calor abrasador que es peor que el yugo de Boko Haram, un grupo terrorista islamista que aterroriza las zonas rurales. Chris escapó de la cárcel tras haber sido detenido por la Guardia Costera libia.
Hay una forma mejor
En el sur de Italia hay muchos pueblos vacíos, casas vacías, edificios vacíos. Sin embargo, a los migrantes se les niega la entrada a Italia del mismo modo que a los italianos se les negó la entrada a Nueva York hace 100 años. Pero, afortunadamente, hay personas valientes que defienden la humanidad y van a contracorriente. Mimmo Lucano, alcalde de Riace (Italia), tiene una visión diferente y da un giro radical a la política migratoria italiana. «Mimmo Lucano tomó el miedo a los migrantes y lo convirtió en amor». Riace abrió sus puertas a refugiados de todo el mundo, creando una economía migratoria que rebosa de éxito. El nombre y la imagen de Mimmo «alcanzaron una popularidad mundial».
Mimmo Lucano es «uno de los principales líderes del mundo» (revista Forbes).
Vaya, resulta que Mimmo fue demasiado generoso: el Gobierno de Italia acusó a Mimmo de conspiración criminal para facilitar la inmigración ilegal y de malversación de fondos públicos, lo que le supone una pena de 14 años de cárcel, tal y como se supo cuando el equipo de rodaje de Fox llegó por primera vez a Italia. El primer ministro Salvini contribuyó a avivar la histeria a través de los medios de comunicación italianos, difundiendo noticias negativas y culpando a los inmigrantes de todos los problemas de Italia. (Nota al pie: un tribunal italiano ha inhabilitado al alcalde Mimmo Lucano para el cargo, con efecto a partir del 29 de abril de 2026).
Un sistema climático colapsado a 1,5 °C
Hace diez años, los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático constataron «que cada fracción de grado era peligrosa… identificaron 127 efectos distintos (a partir del minuto 1:11:35 de la película) de diversos tipos de catástrofes», a menos que se tomaran medidas inmediatas para reducir las emisiones de combustibles fósiles en un 50% en un plazo de 15 años.
Estados Unidos canceló y se retiró del Acuerdo de París para reducir las emisiones el 7 de enero de 2026, mediante un decreto presidencial.
Mientras tanto, «si superamos los 1,5°C, se desatará el caos… aunque 200 países se comprometieron, los compromisos no se cumplieron y las emisiones se dispararon. Nunca habíamos quemado tanto, tan rápido. Allá por París, en 2015, los científicos pensaban que no superaríamos los 1,5°C por encima de los niveles preindustriales antes de 2050, pero se equivocaron por 25 años. Lo superamos en 2025». ¡Ups!
La cuna original de la humanidad, seca como un hueso
Puriti Gaku, de Kenia, la cuna original de toda la humanidad, estaba presente en la mesa. Pero ahora sus ríos se han secado. Los turkana de África Oriental son la civilización humana original; hace 150.000 años, se extendieron por todo el planeta. Vivieron como pastores durante miles de años. Puriti Gaku trabaja en Impact Kenya. El equipo de rodaje visitó el pueblo de Arot, donde solo quedaban casas de paja vacías; todos se habían marchado. Todos sus animales murieron a causa de una grave sequía. El único pozo de agua estaba casi vacío, y el agua apenas brotaba a ratos. Veinte millones de personas en esta región de Kenia sufren inseguridad alimentaria. Estas son las personas que no han provocado el cambio climático, pero que sufren sus peores consecuencias.
Los migrantes comprenden el problema: «Hay un grupo muy claro de personas, instituciones y poderes en este mundo que están intentando convencer a la humanidad de que podemos salvar el planeta sin cambiar los desequilibrios de poder que existen en el mundo».
Pero eso no va a suceder.
Mientras tanto, la realidad nos muestra un mundo sumido en riesgos que se abaten con toda su fuerza mucho más rápido de lo que jamás se hubiera creído posible.
Cada año se pone de manifiesto una farsa que finge solucionar el cambio climático, cuando todas las naciones del mundo, salvo unas pocas, se reúnen durante dos semanas en la Conferencia de las Partes (COP) de la ONU, con entre 20.000 y 50.000 asistentes, entre los que destacan los intereses del sector del petróleo y el gas, los científicos climáticos y los burócratas gubernamentales, un evento que se celebra desde hace 30 años. El tema principal de debate es el cambio climático.
Tras 30 años de intensas reuniones para solucionar el cambio climático, la situación es peor que nunca. Las emisiones globales de combustibles fósiles, como el CO₂, la principal causa del calentamiento global, nunca han sido tan elevadas. Y el cambio climático, como un semental salvaje, nunca ha sido tan amenazador. Por desgracia, todos los continentes, excepto la Antártida, están en llamas.
Desde lejos, los gritos distantes de «basta ya de combustibles fósiles» de cientos de científicos polares se desvanecen en el limbo.
La COP 31 está programada del 9 al 20 de noviembre en el Expo Center de Antalya, Turquía, y se espera la asistencia de entre 20.000 y 40.000 delegados oficiales y otros observadores; y, por supuesto, varios primeros ministros, presidentes, jefes de Estado y altos cargos políticos, que acudirán para posar ante las cámaras
Imagen de portada de Sébastien Goldberg.