Robert Hunziker, CounterPunch.org, 24 agosto 2026
Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK. Email: rlhunziker@gmail.com.
«Global Warming Has Begun (El calentamiento global ha comenzado)», afirmó un experto ante el Senado, New York Times, 24 de junio de 1988: El 23 de junio de 1988, el científico de la NASA, el Dr. James E. Hansen, declaró ante el Senado de los Estados Unidos que estaba «seguro, al 99%, de que el calentamiento global provocado por el ser humano había comenzado».
En los 38 años transcurridos desde entonces, el Dr. James Hansen ha demostrado ser la voz académica más fiable de la ciencia climática a la hora de predecir un futuro marcado por las perturbaciones climáticas. Ahora, ese futuro ya está aquí oficialmente y es un tema estrella en los informativos nocturnos de todo el mundo: si no son incendios devastadores, son inundaciones repentinas. Los líderes mundiales le han dado la espalda a la ciencia. Sin embargo, el peligroso y perturbador sistema climático actual no tenía por qué haber llegado a producirse.
¿Qué vendrá después?
El artículo de investigación más reciente de James Hansen explica su previsión de perturbaciones aún más graves en el sistema climático en un futuro inmediato, titulado: «Super-Duper El Niño and the Bigger Problem (El súper-mega Niño y el problema aún mayor)», con fecha del 21 de agosto de 2026: «El Niño ha alcanzado su apogeo. Ha superado todos los límites. Los indicadores habituales de El Niño han superado con creces los niveles récord anteriores en el periodo para el que se dispone de datos fiables, aunque los efectos máximos aún tardarán varios meses en manifestarse».
El resumen de este artículo afirma de manera inquietante: «El fenómeno de El Niño actual es ya el más intenso registrado en la historia moderna. Sin embargo, el aumento de las anomalías globales, el desplazamiento hacia los polos de las zonas climáticas, el incremento de las precipitaciones extremas, las sequías repentinas y los incendios más rápidos, así como las olas de calor marinas, son consecuencia de la aceleración del calentamiento global provocado por el ser humano. Es probable que la intensidad anómala de El Niño esté, a su vez, impulsada por el ser humano».
Hansen identifica los primeros indicadores del próximo «Supermega Niño»: (1) la anomalía térmica en los 300 metros superiores del océano Pacífico ecuatorial ya supera los anteriores fenómenos del «super Niño» «que provocaron un calentamiento global extremo»; y (2) la temperatura de la superficie del mar (TSM) en el Pacífico ecuatorial también «supera con creces» los valores de fenómenos anteriores. Estos son los principales indicadores de lo que cabe esperar del actual El Niño en los próximos meses y hasta bien entrado el año 2027. Todos los datos registran valores extremos, muy por encima de la norma histórica. Esto augura «problemas a la vista».
No es un panorama halagüeño, ya que podría hacer que el devastador sistema climático de 2026 pareciera un paseo por el parque. La gravedad del problema, en palabras de Hansen: «El supermega Niño llega a un planeta ya afectado por el calentamiento global provocado por el ser humano. Las olas de calor están aumentando, tanto en el mar como en la tierra».
Utilizando una metáfora del béisbol para explicar el año 2027, este es el lanzamiento con el mayor impulso de El Niño: «La temperatura terrestre alcanzó los +2,4°C con respecto a la media de 1880-1920 durante el fenómeno de El Niño de 2023-24 y es probable que se acerque a los +2,7 °C en 2027 (casi +5 °F)». ¡Ay!
En consecuencia, numerosas fuentes informativas ya han informado en 2026 de un exceso de mortalidad en Europa este verano, con temperaturas entre +1,39°C y +1,47°C por encima de los niveles preindustriales (1850-1900), lo que ha supuesto más de 25.000 muertes y la cifra sigue aumentando, debido al calor abrasador. Las infraestructuras están sufriendo graves daños. Durante las severas olas de calor del verano, las temperaturas máximas en superficie en toda Europa occidental y meridional alcanzaron o superaron con frecuencia los 40°C, con temperaturas máximas regionales de entre 43°C y 48°C en los países más afectados, como España e Italia.
Además, un aumento de +2,7°C en 2027 provocaría un número incalculable de muertes y la paralización repentina de infraestructuras cruciales. Y Vds. que pensaban que la sequía de los principales sistemas fluviales de Europa era algo inusual: el Rin, el Danubio, el Po y el Loira se enfrentan a severas restricciones en la navegación, cauces al descubierto, reliquias antiguas y pecios de la Segunda Guerra Mundial. Piénsenlo de nuevo. Un estudio reciente muestra que cada grado Celsius de calentamiento global añade «un mes de calor insoportable para mil millones de personas».
¿Cuándo se lo tomará el mundo en serio?
Hansen comentó de improviso: «Este y otros impactos climáticos emergentes deberían servir de incentivo para que el mundo se tome por fin en serio la comprensión y la lucha contra el cambio climático provocado por el ser humano».
¡Vaya! ¿En serio? ¡Menudo retraso! ¡Un retraso enorme!
De lo contrario (suponiendo que «el mundo» no se ponga las pilas), las condiciones de vida de grandes poblaciones se volverán intolerables. Esto ya se está produciendo en algunas zonas del sur de Asia, los países del Golfo, África, así como en el Mediterráneo y los países europeos vecinos, y en el suroeste de Estados Unidos, donde la sequía ha agravado los niveles extremadamente bajos de los lagos Mead y Powell, los dos embalses más grandes del país. Está claro que, a menos que los gobiernos se pongan de acuerdo (con un esfuerzo diez veces mayor, o más, que el del Plan Marshall, casi de la noche a la mañana) para revertir estas poderosas tendencias negativas del calentamiento global, la situación seguirá empeorando, especialmente a partir de 2027. ¡Abróchense los cinturones!
Pero, sinceramente, «¿hasta qué punto es realista esperar un cambio significativo?». Esto debería atormentar los sueños de todos los líderes políticos de los países que han fracasado repetidamente a la hora de abordar el problema del calentamiento global desde que James Hansen declaró ante el Senado de EE. UU. que los seres humanos están alterando la composición química de la atmósfera. ¡De una vez por todas, eso fue hace casi cuatro décadas! El enorme alcance actual del calentamiento global, extremadamente destructivo, es en gran medida un problema político. Los políticos de todo el mundo han fracasado. Han ignorado las advertencias de los científicos. Y la situación está a punto de empeorar mucho más.
Los ciudadanos de a pie tienen todo el derecho a estar tremendamente cabreados por la incompetencia y la ignorancia de los líderes mundiales ante un sistema climático que evoluciona rápidamente hacia la peligrosidad y que se ha autoproclamado asesino de la vida en el planeta. Los ecosistemas que sustentan la vida en todo el planeta se están derrumbando, desmoronándose ante sus propios ojos, ya sea ardiendo en incendios repentinos, ahogándose en riadas repentinas o secándose en sequías extremas.
Según el Observatorio de Sequías de EE. UU., a fecha de 18 de agosto de 2026, el 44,34% de Estados Unidos y Puerto Rico (y el 52,70% de los 48 estados continentales) se encuentra en condiciones oficiales de sequía. El Observatorio Europeo de Sequías de Copérnico afirma que el 60% de la Unión Europea sufre sequía debido a las olas de calor y a las escasas precipitaciones.
Entre el 30% y el 40% de la superficie terrestre mundial se encuentra en situación de sequía, frente al 10%-12% registrado entre los años 1990 y 2000. Se trata de un asombroso aumento de tres veces en un abrir y cerrar de ojos a escala geológica, algo que nunca se había registrado en la historia de la humanidad. Este es el resultado del calentamiento global, eh, ese tema del que se ha hablado —y se ha difamado— tanto durante décadas, mientras que, ante la mirada de todos, más de un tercio del planeta se está secando y, lo que es aún más preocupante, más del 90% de los océanos sufrió 500 días de olas de calor constantes comparables a las que la UE está experimentando ahora en tierra firme, salvo que los océanos registraron 500 días consecutivos con temperaturas muy por encima de lo normal, entre 3°C y 5°C, sin interrupción; murieron muchos peces, 30.000 frente a las costas de Australia Occidental, a saber: «El equipo descubrió que las olas de calor marinas (MHW) de 2023 superaron todos los récords anteriores en cuanto a intensidad, duración (500 días) y extensión. Estos fenómenos persistieron cuatro veces más tiempo que la media histórica y se extendieron por el 96% de los océanos del mundo». (SciTechDaily, agosto de 2025) Uno de los científicos marinos que participó en el estudio afirmó: «Tengo miedo».
Todo esto se aleja tanto de lo normal que resulta ridículo; es incomprensible.
Una política ética podría haberlo evitado, y es importante que la gente lo sepa. Sus representantes políticos les han fallado.
Es señal de un liderazgo extremadamente débil el que no reconoce una amenaza para sus electores por parte de algo de proporciones gigantescas que destaca como un pulgar dolorido, también conocido como cambio climático radical y disruptivo. ¡Se ha hablado de ello, se ha escrito sobre ello y se ha debatido durante cuatro décadas! ¡Lo tenemos delante de las narices!
Pero no hay nada en los planes de los líderes mundiales que refleje un sentido de urgencia para ayudar a mitigar y adaptarse al cambio climático más temible de la historia de la humanidad. Los líderes son caricaturas inmóviles, como ciervos deslumbrados por los faros de un coche.
¡Es sorprendente que miles, millones de personas no estén en las calles, gritando a pleno pulmón hasta desfallecer!
Imagen de portada de Levi Guzman.