La Tierra suspende el examen físico de 2026

Robert Hunziker, CounterPunch.org, 9 octubre 2026

Traducido del inglés por Sinfo Fernández


Robert Hunziker (máster en Historia Económica por la Universidad DePaul) es un escritor independiente y periodista medioambiental cuyos artículos se han traducido a varios idiomas y han aparecido en más de 50 periódicos, revistas y sitios de todo el mundo, como Z magazine, European Project on Ocean Acidification, Ecosocialism Canada, Climate Himalaya, Counterpunch, Dissident Voice, Comite Valmy y UK Progressive. Se le ha entrevistado sobre el cambio climático en Pacifica Radio, KPFK, FM90.7, Indymedia On Air y World View Show/UK. Email: rlhunziker@gmail.com.

El planeta ha suspendido su revisión médica anual. Se han superado siete de los nueve límites planetarios. Esto significa que: «Las actividades humanas han empujado a la Tierra más allá de su espacio operativo seguro. La resiliencia natural del planeta se está debilitando: el calentamiento global se está acelerando, los ecosistemas muestran claros signos de degradación y están apareciendo señales de alerta tempranas de puntos de inflexión en sistemas clave». (Johan Rockström, codirector del Instituto de Investigación sobre el Impacto Climático de Potsdam, en Alemania, en el informe «Planetary Health Check 2026»).

El exhaustivo (y magníficamente elaborado) informe «Planetary Health Check 2026» (PHC ’26) resulta agotador de asimilar: 124 páginas de análisis científico sin saber a ciencia cierta qué hacer a nivel individual para ayudar a evitar lo que parece ser un accidente de tren a cámara lenta. Me viene a la mente gritar «¡¡¡Ayuda!!!», pero, de nuevo, ¿quién está escuchando? ¿Y realmente les importa? Al fin y al cabo, el planeta es tan grande y abrumador; ¿qué puede hacer una sola persona? Pero es lo que la gente no hace lo que marca la diferencia, por ejemplo, dejar de utilizar combustibles fósiles en favor de la energía solar.

De hecho, resulta inquietante que se hayan traspasado siete de los nueve límites planetarios; no es nada halagüeño y exige atención, suponiendo que se pueda hacer algo —si es que ya se puede hacer algo— para ayudar; estas son las siete infames transgresiones:

  1. Cambio climático influido por las emisiones de gases de efecto invernadero y las temperaturas globales.
  2. Pérdida de biodiversidad.
  3. Deforestación extensiva y conversión de hábitats.
  4. Cambios en el agua dulce debido a la alteración de los caudales fluviales, la humedad del suelo y el uso del agua.    
  5. Flujos biogeoquímicos debido a la alteración de los ciclos naturales del nitrógeno y el fósforo a causa de los fertilizantes sintéticos.
  6. Acumulación de contaminantes de origen humano, sustancias químicas sintéticas y plásticos.
  7. Acidificación oceánica debido a niveles excesivos de CO₂.

Dos de los nueve límites siguen estando a salvo: (8) el agotamiento del ozono estratosférico, gracias a las prohibiciones mundiales de las sustancias que agotan la capa de ozono; (9) los aerosoles atmosféricos, que se mantienen dentro de los límites de seguridad.

«Con siete de los nueve límites traspasados, hemos empujado a la Tierra fuera de su Espacio Operativo Seguro, lo que significa que estamos convirtiendo la Tierra de un hogar seguro en un lugar lleno de peligros que amenazan a las personas de todo el mundo… La única forma de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C es eliminar progresivamente los combustibles fósiles y, al mismo tiempo, revertir el traspaso de los demás límites planetarios, especialmente salvaguardando la integridad de la biosfera», ibíd.

La vida más allá de los límites de la Tierra

Es más que evidente que «revertir la transgresión de los límites planetarios» es una solución fácil de proponer, pero, seamos realistas, a juzgar por 200 años de experiencia humana, no va a suceder a corto plazo, si es que llega a suceder alguna vez, así que más vale prepararse para lo inevitable.

Más concretamente, nos enfrentamos a un problema mucho mayor y abrumador: un estudio reciente ha revelado que la superpoblación actual, de 8.300 millones de personas, supera con creces lo que puede soportar un planeta que jadea y tose, y que se arrastra con una sola muleta: «Es posible que la humanidad ya esté viviendo mucho más allá de lo que la Tierra puede soportar de forma sostenible, según un nuevo y exhaustivo estudio que analiza más de 200 años de datos demográficos y medioambientales. Los investigadores descubrieron que, si bien el crecimiento demográfico impulsó en su día la innovación y la expansión, la tendencia cambió hace décadas a medida que los recursos del planeta se iban agotando cada vez más». (Humanity has already exceeded Earth’s limits -La humanidad ya ha superado los límites de la Tierra-, advierte un estudio, ScienceDaily, 27 de mayo de 2026).

Según el estudio, el crecimiento demográfico se aceleró antes de la década de 1950. Un mayor número de personas dio lugar a una mayor innovación, un aumento del consumo energético y avances tecnológicos que impulsaron un mayor crecimiento, pero el patrón cambió durante la década de 1960, a medida que la población seguía aumentando. «Este cambio marcó el inicio de lo que denominamos “una fase demográfica negativa”, según Corey Bradshaw, catedrático Matthew Flinders de Ecología Global en la Universidad de Flinders», ibíd.

El crecimiento demográfico solo fue posible porque las sociedades dependían en gran medida de los combustibles fósiles y consumían los recursos naturales más rápido de lo que la Tierra puede reponerlos. «La población verdaderamente sostenible es mucho menor y se acerca más a la que el mundo podía sustentar a mediados del siglo XX. Nuestros cálculos indican que una población mundial sostenible se situaría en torno a los 2.500 millones de personas si todo el mundo viviera dentro de los límites ecológicos y con un nivel de vida cómodo y económicamente seguro», ibíd.

Como consecuencia de la realidad actual, en la que 8.300 personas ejercen presión sobre el planeta, agotando o superando siete límites clave, según el astrofísico Neil deGrasse Tyson, con fecha del 28 de septiembre de 2026: «El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha reconocido que el mundo ha perdido la oportunidad de evitar ciertas consecuencias graves del cambio climático, lo que marca un cambio en la estrategia de respuesta global. Según un importante informe publicado a principios de septiembre de 2026, superar el umbral de calentamiento de 1,5 grados Celsius establecido por el Acuerdo de París es ahora inevitable en los próximos años debido a las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero procedentes de los combustibles fósiles. Este rebasamiento significa que algunos de los efectos más perjudiciales, entre ellos: (1) la aceleración de la subida del nivel del mar; (2) el deshielo irreversible de los glaciares y las capas de hielo; (3) la intensificación de los fenómenos meteorológicos extremos; (4) las alteraciones de los ecosistemas, y (5) las amenazas a la seguridad alimentaria y del agua, ya no pueden evitarse por completo».

¿Es el planeta socialista?

Con 8.300 millones de personas que agotan los recursos, la única forma concebible de hacer frente a los siete límites planetarios ya rebasados requiere una cooperación global y contribuciones equitativas al «PIB per cápita», algo ajeno a los principios capitalistas de la propiedad individualista y los mercados libres competitivos orientados al beneficio; el lema «que decidan los mercados» no puede ignorar el afán de lucro. Sin embargo, el socialismo se basa en la distribución equitativa de los recursos. ¿De qué otra forma es posible hacer frente al Gran Exceso?

«Los ecologistas mayoritarios tratan de resolver los problemas ecológicos casi exclusivamente mediante tres estrategias mecánicas: (1) soluciones tecnológicas milagrosas, (2) la extensión del mercado a todos los aspectos de la naturaleza, y (3) la creación de lo que pretenden ser meras islas de conservación en un mundo de explotación y destrucción casi universales de los hábitats naturales. Por el contrario, una minoría de ecologistas humanos críticos ha llegado a comprender la necesidad de cambiar nuestras relaciones sociales fundamentales. Algunos de los mejores y más comprometidos ecologistas, en su búsqueda de modelos concretos de cambio, han acabado centrándose en aquellos Estados (o regiones) cuya orientación es a la vez ecológica y socialista (en el sentido de que se basan en gran medida en la planificación social más que en las fuerzas del mercado)». (Ecology and the Transition from Capitalism to Socialism -Ecología y la transición del capitalismo al socialismo-, Monthly Review, noviembre de 2008)

Modificar el funcionamiento del sistema terrestre en tan solo 70 años

«Los seres humanos llevan miles de años modificando su entorno. Lo que no habíamos visto hasta hace setenta años es un cambio que realmente altere el funcionamiento del sistema terrestre, una ruptura efectiva con las condiciones que han predominado en la Tierra durante unos doce mil años». (An Ecological Civilization Will Have to Be Socialist -Una civilización ecológica tendrá que ser socialista-, Monthly Review, enero de 2025)

Beneficios versus socialismo

«La principal fuerza motriz del capitalismo es obtener beneficios, aumentar la riqueza de una pequeña capa de la población. Ese es su único objetivo. De ahí se derivan muchas cosas. Una de ellas es una sociedad con una visión a corto plazo de todo… Solo eliminando el afán de lucro como motor de la economía será posible detener la destrucción a gran escala del medio ambiente, porque, en última instancia, la forma de enriquecerse es destruyendo el medio ambiente, apropiándose del mundo natural y convirtiéndolo en dinero. Eso es lo que el socialismo pretende cambiar: eliminar el afán de lucro como motor central de la economía», ibíd.

Socialism is More Popular Than Ever in the U.S. (El socialismo es más popular que nunca en EE. UU.), según las encuestas, Time, del 25 de septiembre de 2026, a saber:

«El 43% de los estadounidenses tiene una opinión positiva del socialismo, la proporción más alta desde que Gallup comenzó a realizar este seguimiento en 2010. La última encuesta, realizada entre el 3 y el 24 de agosto, reveló que el socialismo ha ganado terreno con el tiempo, a medida que varios conceptos económicos orientados al mercado han perdido popularidad. Ahora se sitúa por delante de las grandes empresas, cuya valoración positiva ha caído hasta el 35% desde el máximo del 58% alcanzado en 2012». ¡Buuu!

Posdata: Esta alerta de Eliot Jacobson habla por sí sola, o como él mismo dice: «No todo va bien». Da miedo… mucho miedo. Eliot Jacobson

¡Noticia de última hora!

¡¡¡Código UFB!!! (*)

Por primera vez en la historia registrada, la temperatura de la superficie del mar (TSM) del Niño 3,4 supera los 30,0 °C, alcanzando una TSM preliminar de 30,06 °C el 5 de octubre.

La anomalía de la TSM de Niño 3,4 se sitúa ahora 3,41 °C por encima de la referencia de 1991-2020.

No todo va bien.

«Nunca antes habíamos visto un fenómeno de tal magnitud en el contexto del rápido calentamiento climático… Las señales de alarma están encendidas». (Daniel L. Swain, científico climático, Facultad de Agricultura y Recursos Naturales de la Universidad de California, fecha: 7 de octubre de 2026)

N. de la T.: (*) En el ámbito de la meteorología y el monitoreo del cambio climático, el Código UFB es una expresión informal y de alerta que significa Code Un-Fucking-Believable (Código Increíble/Inverosímil). Se utiliza entre científicos y especialistas en redes sociales para destacar récores de temperatura marítima o anomalías extremas en el fenómeno de El Niño que rompen drásticamente con todos los registros históricos previos.

Imagen de portada de ActionVance.

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