Malabares en el New York Times: Nicholas Kristof escribió sobre la tortura sexual de prisioneros por parte de Israel; al día siguiente, Isabel Kershner publicaba nuevas acusaciones de violación, sin verificar, contra Hamás

Robin Andersen: Equilibrar el inusual reconocimiento de Kristof de los crímenes de guerra israelíes con la información de una sesgada periodista proisraelí que cita fuentes desacreditadas que repiten acusaciones no verificables fue un intento vergonzoso y fallido de apaciguar al Estado de Israel mientras este expande sus crímenes de guerra y ocupación hacia el Líbano en pos de un Gran Israel.