Fascismo neoliberal, violencia cruel y política de la desechabilidad

La crueldad siempre ha ocupado un lugar especial en la política fascista. No solo encarnó un discurso de odio, intolerancia y censura, sino que también inició una práctica de poder cruel con el fin de erradicar aquellas ideas, disidentes y seres humanos considerados indignos. Los legados del fascismo en la Alemania de Hitler, el Chile de Pinochet, la España de Franco y la Italia de Mussolini, entre otros, mezclaron un lenguaje de espanto, miedo y desprecio con prácticas generalizadas de supresión y el poder represivo del Estado con el fin de eliminar cualquier concepto justo de la política y las condiciones estructurales y posibilidades ideológicas para desarrollar comunidades cívicas y democráticas.